Narra Valen La noche ya cayó cuando cruzo el portón de la mansión. El motor del coche se apaga con un sonido seco que resuena en el silencio del lugar. Ha sido un día largo. Uno de esos días en los que los negocios no permiten errores. Transporte, armas, dinero. Demasiadas variables que controlar. Bajo del vehículo mientras uno de los hombres se lleva el coche al garaje. Me paso la mano por la nuca, sintiendo el peso del cansancio en los músculos. Solo quiero entrar, ducharme y cerrar el día. Camino hacia la entrada principal, pero apenas cruzo la puerta, algo se siente extraño. El ambiente, el silencio. No es el silencio habitual de la casa, es otro tipo de silencio… uno tenso. Los empleados están en el vestíbulo. Más de los que deberían estar ahí a esta hora. Sus caras están pálida

