Narra Valen Por un segundo no respiro, solo la miro. Está sentada en el suelo, abrazándose las rodillas como si hubiera intentado hacerse pequeña dentro de ese cuarto oscuro. El cabello desordenado cae sobre su rostro, sus ojos están rojos, ha estado llorando. Mi pecho se tensa, no sabía que lo que estaba sintiendo durante todo el camino hasta aquí tenía un nombre, pero ahora lo entiendo. Desesperación. Cuando María dijo que no estaba… cuando subí a su habitación y encontré la cama vacía… cuando vi el baño vacío… Una parte de mi cabeza pensó algo que no había querido admitir. Que se había ido, que había escapado. Y esa idea no solo me irritó. Me golpeó más fuerte de lo que debería. Porque significaba que ella no quería estar aquí, que apenas tuvo la oportunidad, se fue. Y la imagen

