Después de cuatros años en el extranjero regresaba a mi ciudad natal, con un título en mi mano de ingeniera comercial. Y con el objetivo de convertirme en la sucesora de mi padre. Soy hija única y es lo que me corresponde por derecho. Al aterrizar, esperé ver a mi padre, pero no, estaba Juan, el chofer de toda la vida a un costado del auto que me llevaría a casa. Debo justificarlo, tal vez tuvo una reunión importante por la cual se le hizo imposible venir a verme, debía creer que fue eso. Cuando llegamos, baje y entré. Se me hacía raro, tanto tiempo sin estar aquí, sentía que todo era distinto, pero lo que más llamó mi atención fue la presencia de una mujer, sirvienta no podría ser, su porte, elegancia lo hacían imposible. Comencé a caminar hasta donde se encontraba, se veía tan concent

