Tres meses después En cinco días tomare los votos perpetuos, lo que provocaba mi intranquilidad. Hoy tenía que confesarme, cuando regrese me confesé, pero no lo había hecho sinceramente, omití lo que pasó con Regina, pero no puedo callarlo más, debo decir todo, solo así tendré sosiego. Fui al cubículo donde estaba el padre José, me arrodille y empecé a hablar. - Ave María purísima- hablé - Sin pecado concebido- respondió Inicie confesando todo lo que tenía guardado - Esto no me confesaste cuando llegaste hija- hablo - Lo sé padre. Pero no sabía cómo expresar que había pecado de la peor manera. He defraudado a la iglesia, a Dios, a mi madre- hable entre lagrimas - Y que sientes por esa muchacha- pregunto Baje mi mirada y expulse el aire que tenía contenido - Estoy enamorada, padre

