Se arrodillo hasta llegar a mi pubis, sopló en mi clítoris y ¡oh dios mío! volví a humedecerme. Dio una gran lamida en mi hendidura, se ayudó con sus manos para abrir mis labios y tener mejor espacio. Coloque mis manos detrás de mis rodillas, dejando totalmente expuesto mi sexo para ella. - Sabes, esta posición me encanta para agregar a un amigo- sabía a qué se refería. Fue de inmediato a traer a su "amigo" aquel dildo n***o que ahora me gusta cuando está dentro de mí. Se lo colocó, apunto a mi hendidura y de una estocada me penetró, por la posición que tenía lo sentí como si atravesara mi útero. - Diooos, muévete Débora, muévete- suplicó Rodeo mis tobillos con sus manos para impulsarse, solo se escuchaba el resonar de mis glúteos con sus piernas, me estaba destrozando, pero a mí me enc

