Narra Nelson Estuve la mañana entera desconcentrado, me encerré en la oficina esperando a que Mack en algún momento me dijera, “vámonos” pues hice las cartas de renuncia, hasta hoy estaríamos aquí, no le comenté nada a nadie. Hasta considere oportuno el no asistir al trabajo, pero no podía dejarla sola. Cada vez que alguien tocaba a la puerta, me imagina que era Mack, me sentía en alerta por si August se hacia el fuerte e intentaba algo contra ella. Llegó la hora del almuerzo y subí hasta su pasillo, todo parecía normal. Me hice muchas preguntas, tuve muchas dudas y sentí que algo no iba bien. Cuando supe que August se había ido de la oficina, subí para ver a Mack; pero ya no estaba. Por mi cabeza se pasan muchos pensamientos, todos malos. —¿Ese idiota le habrá hecho algo? Quizás po

