—¿Pequeña?¿Qué estás haciendo aquí, sola? Quita tus ojos de la marca de labial en su cuello, quítalos. Siguiendo mi mirada, Rafael observa su camisa halándola un poco, ahogo un jadeo cuando veo el chupetón en su clavícula. Él ve mi expresión de completo horror y dolor porque se tensa y abre su boca para decirme algo. —Lily, yo... —Espero un taxi —Lo interrumpo antes de que pueda decir algo más. Tengo ganas de llorar muchas. —¿Un taxi? —pregunta. El temor adorna ahora su rostro y entra en pánico—. ¿Sucede algo con la bebé? ¿Te sientes bien? ¿Te duele algo? —Estoy bien. —Pero... ¿Qué sucede entonces? ¿Por qué estás aquí afuera, a estas horas esperando un taxi? —Es sólo un antojo tonto —susurro. Bajo mi cabeza y contemplo mis zapatos de dormir. —Un antojo ¿Qué clase de antojo? —Quier

