Yo sentia un ahogo en el pecho… y Jonás me observaba con las cejas arqueadas… si bien yo sentia una presencia especial el podía olfatearlo... —¡Si huele a perro mojado! Aunque traté de tranquilizarlo el decidió salir para ordenar un recorrido de supervisión por todo el valle y sus aledaños… comencé a caminar sin rumbo, pero el olor me llevo al rio… Jonás y los lobos guerreros seguían supervisando ferozmente. Pero fue ahí sobre las rocas cuando logre verla… una de nuestras flores. La tome y aspire su fragancia… sentí un impacto en mi mente… comencé a recordar los besos de Alix, sus manos tocando mi piel, sus labios recorriendo cada rincón de mi cuerpo… no pude evitar cerrar mis ojos y presionar la flor en mi pecho, mi corazón latía tan rápido que ya casi se me salía por la boca… decidí reg

