*Constanza* Caminé por los pasillos poco iluminados detrás de un grupo de guardias que me llevaron a la Cámara del Consejo, que también actuaba como comedor. El vestido rojo que llevaba se sentía pesado sobre mi cuerpo cansado, y las gemas brillantes alrededor de mi cuello lo sentían aún más. Mis zapatos resonaron contra el suelo de piedra pulida, enfatizando cada uno de mis pasos. Me estremecí ante el sonido. Estas cosas sólo me recordaron un pasado que había perdido y dejado atrás. Eran parte de mi antigua vida, algo que esperaba olvidar. Una parte de mí todavía sentía que fue mi complacencia lo que llevó a la caída de mi manada. Si tan solo hubiera estado más atento. Si tan solo hubiera sido un mejor luchador. Sabía que reflexionar sobre los 'si' sólo serviría para lastimarme al fin

