*Silas* Tan pronto como entró, sentí que la sangre se me escapaba de la cara. La miré a los ojos y el universo entero explotó con el brillo que era ella. Intenté sacudirme la sensación, pero seguía mordiéndome como un perro sobre un hueso. La había rechazado. ¡Esto no debería estar pasando! Quería golpear algo, destruir algo con mis propias manos. Pero no pude hacer nada más que quedarme donde estaba, tratando de mantener la calma. El vestido que llevaba la hacía parecer más hermosa de lo que jamás había visto a ninguna mujer. Sus curvas, realzadas por el vestido, provocaron un calor en mi cuerpo. La sensación no podía evitarse a pesar de mis muchos años de entrenamiento en disciplina mental. ¿Cómo podía una mujer ser tan poderosa? Sólo una mirada suya me hizo temblar de emoción y lue

