Desperté en una sala de hospital, rodeada de globos y flores. —¡Dana! ¡Dana! —me sorprendí al ver a mi padre. Creí que había sido todo un sueño, y que me había pasado algo super loco que terminaría con una herida en la cabeza y algo malherida del vientre. Mi mirada buscó a Lucian por doquier, pero solamente vi como mis hermanos me rodearon. —¡Pensé que ibas a morir, Dana! —Jocie parecía estar más que desesperada, Matt hizo lo mismo cuando me vio, ambos me abrazaron y sentí ese cálido abrazo de hermandad—. Pero ya volveremos a casa, estaremos todos unidos de nuevo. Miré hacía afuera buscándolo de nuevo. —Sí lo buscas, ya se fue —mi padre aclaró su garganta y fue directo—. No tiene nada que hacer aquí. Hice de mis manos un puño, enojada. —Dana, hija, tienes que relajarte —mi madre tom

