George No podía disimular la sonrisa en mi rostro, había pasado una semana ya, una larga y complicada semana donde tuve que lidiar con la casi perdida de mi hijo, el accidente de mi hermano y la llegada de mis suegros. En mi opinión, creo que todo esto fue como subirme a la montaña rusa de destino final. Emily seguía con sus náuseas y haciendo reposo, su rutina no cambiaba, en el día se mantenía acostada en su cama estudiando y por las noches se cruzaba a mi camilla para que durmiéramos abrazados. Quise buscar romanticismo en esa escena, pero no hubo caso, lo único que conseguí fueron erecciones dolorosas y grandes dosis de vergüenza, pues cada vez que terminaba con una erección alguien apa

