Mientras esperamos todos a que la ceremonia termine, los mozos estamos al final esperando a que los invitados se pongan de pie para ingresar al salón y comiencen a degustar los aperitivos. Mi concentración se desvanece cuando mis ojos se centran en un par que demuestran dolor y no puedo evitar pensar en porque si aun tiene sentimientos por aquella mujer, tuvo la necesidad de decirme que se estaba enamorando cuando no era así. Sus ojos hacen contacto con los míos y aunque intento desviar la mirada, me es imposible, me tiene hipnotizada. —Ren ¿puedes concentrarte? La ceremonia ha terminado y la vieja histérica de la organizadora nos pidió que repartamos los aperitivos Gabo me codea y susurra cerca de mi oído, trayéndome nuevamente a la realidad y dándome cuenta de que efectivamente la

