Capítulo 20: Henry

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Cuando entendí las palabras de la abuela miré a Sky. —Ella tiene razón, la manera de liberarlos es unirlos a alguien más—dije en su mente con rapidez. Las Quimeras se crean a base de distintos materiales y su energía vital y espiritual se debe unir a un amo, pero eso solo es un principio de la creación. Podríamos tomar un objeto y unir sus espíritus a dicho objeto para así liberarlos de su cautiverio. —Pero no sería lo mismo, los sacaremos de un cautiverio para meterlos en otro—dijo Sky ante mis pensamientos.  —No, será diferente, será como tía Hannah y tía Lucy, ellas tendrán libertad de elección y libre albedrío, porque fundiremos los objetos con ellas—dije en su mente intentando explicar lo mejor posible la que creía sería la idea de la abuela. —Encontramos una forma de liberarlos, rindanse ahora y lo haremos—dijo Sky por sobre todo el bullicio. La mayoría de esas cosas no se dieron cuenta de lo que decíamos. —No nos escuchan—dijo Sky en mi mente al notar que esas cosas nos ignoraban. —En mi nombre y en nombre de mi madre serán liberados de su cautiverio, dejen de obedecer a Azrael—dijo mamá en voz alta llegando a nosotros. Su voz se impuso por sobre las demás. Ella y tía Kathe se pusieron al frente. Varios de los monstruos que teníamos delante se miraron entre sí. —¿Crees que funcionará?—preguntó Sky sin bajar la guardia. —No lo sé, es algo que podríamos hacer, pero son más de cien Quimeras—dije mirando a los treinta y picó de bestias que teníamos delante. —Podemos ver la manera más adelante, ahora debemos hacer que dejen de pelear—comentó Sky con rapidez.  Ella tenía razón, ya teníamos un plan. ¿Cómo ejecutarlo? Eso era otro tema y necesitábamos hacer tiempo para poder ejecutarlo. La risa de Azrael se impuso por sobre todos los murmullos de esas cosas. —Dejen de jugar y rindanse, no ganaran—dijo mirándome a mí fijamente, su postura y la sonrisa cínica que tenía me descolocaron. —Henry solo te quiere provocar—dijo Sky con rapidez, pero su provocación ya había hecho efecto. Forme una lanza de sangre que rápidamente lance sin problemas, esta voló en medio del campo y llegó a una de sus piernas. Solo fue un rasguño pensé cuando la lanza quedó clavada en el suelo. —Niño no lo lograras—dijo él y cuando nos dimos cuenta de que esto era una distracción ya era tarde. La energía espiritual que provenía de la casa era abundante. Y los pocos que quedaban dentro no podían hacerle frente. Evangelique y otras mujeres empezaron a gritar. La mayoría salía de la casa como si el mundo fuera a acabarse. Una cosa grotesca las perseguía. —¡No!—gritó tío D desde la galería de la casa, él aún no había intervenido en la pelea y su grito hizo estallar varios metros de la casa, lástima que no apuntó correctamente. La escena me paralizó, todo a mi alrededor empezó a dar vueltas. La sangre de Evangelique salpicando el pasto a su alrededor cuando esa cosa la atravesó con una garra tan grande como ella. La vida abandonándola tan rápidamente. Tía Kathe actuó con rapidez, pero dentro de mí sabía que ya era tarde. Mamá y la abuela se pusieron al frente de la pelea. Charlotte me abrazó, rodeé su cuerpo y la pegue a mi, podía ver en mi mente su cuerpo, la sangre en el suelo escapando de ella. El dolor de tío D era mi dolor. ¿Cuántas veces lo he sentido ya? La sensación de impotencia, el dolor en el pecho, la separación obligatoria. ¿Cómo sería si ella estuviera unida a mi? El lazo de ellos ya estaba completo, cuanto más dolor causa ese detalle. Pobre tío D, esto lo devastara.  Recordé la visión que me mostró la abuela, recordé la alegría, toda la familia reunida. Miré a la Sirena que estaba junto a Azrael. Me separé de mi Charlotte al darme cuenta quien era. —Sky debemos pelear—dije llamando su atención. Tarde, me di cuenta que la pelea estaba en todo su esplendor a mi alrededor. Sky estaba en una esquina luchando contra una de las Quimeras enemigas. —Lleva a Charlotte a la isla—dijo Sky tomándose un segundo de la pelea. Asentí y tomé a Charlotte en brazos. La besé como si el mundo se fuera a acabar. Cuando nos separamos ya estábamos en la isla. —Quédate aquí, te amo—dije separándome de ella y sin darle tiempo a que me responda me regresé a la casa del lago. Miré a mi hermana nuevamente, Sky podía contra esa cosa así que me concentré en otra situación. Tía Kathe estaba ocupándose de Evangelique en medio de la galería junto a mis otras tías. Tío D caminaba directo hacia Azrael. Su voz se impuso ante todo el resto del sonido a nuestro alrededor. —¡Te voy a matar!—dijo él haciendo que el suelo a su alrededor se quiebre. La onda de choque lo mandó a volar y el Ángel enemigo recibió varias heridas que no tardaron mucho tiempo en curarse. —Demian escúchame, no es el final, Evangelique estará bien, pero necesito que te calmes—dijo la abuela parándose frente a él. Mala idea.  —Déjame en paz—dijo tío D empujando a la abuela. Su escudo se quebró en el aire y las heridas en su cuerpo la arrojaron al suelo. Ella empezó a gritar de dolor. Ahora no solo nos enfrentabamos contra el enemigo, también debíamos calmar a uno de nuestros parientes que por casualidad cuando habla destruye todo a su alrededor. —Debemos reducirlo—dijo Sky sin dejar de prestarle atención a la Quimera. —Basta cachorro—dijo mamá yendo hasta la abuela. La cubrió haciendo que su dolor mengüe. —Henry no puedo deshacerme de esta cosa—dijo Sky haciéndome entender que no podía interferir ahora. —Tu tranquila, yo me encargo—dije en su mente sin dejar de prestarle atención a mamá y tío D. —Calma cachorro—dijo mamá logrando quedarse frente a él.  Toco su mejilla y todo a su alrededor empezó a cambiar. La energía espiritual de tío D explotó mandando a volar a mamá y a la abuela sin problemas.
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