EVANGELINA Estaba un poco aburrida. No he podido sacarme de la cabeza aquel mocoso. Cierro los ojos y lo veo encima de mí, acariciándome el cuerpo con sus grandes manos, besándome la boca con sus carnosos labios. Entrando en mí una y otra vez de manera fuerte y salvaje. Una que otra noche mi cabeza reemplaza aquellas malditas pesadillas, con sueños húmedos con Agust. Es que es un sexy demonio, esos que sientes que puede llevarte al cielo y al infierno si así lo quiere, te da vida, pero tambien te la puede quitar. Su mirada me desnuda cada vez que lo veo, su voz me excita y hace que lo que hay entre mis piernas palpite. Me vuelvo un rio cada vez que lo siento cerca. Muchas dirán que estoy loca, que con mis 26 años y con todos los hombres que me he follado, no puedo obsesionarme con uno

