Narra Luciano Unas horas antes —¡Fuera de mi casa! ¡nunca debí permitir que una persona como tú se acercara a mi hija! —grité a Fabiola—. Esto lo reportaré a la agencia, nadie más pondrá en riesgo a su hijo teniéndolo bajo tu cuidado. —Señor, eso fue un accidente, no es mi culpa. —Claro que lo es, sabías que cosas podía comer la niña durante la fiesta, la nutricionista te lo hizo llegar; pero no, estabas pegada a ese móvil de mierd*, tú misma pusiste en su mesa lo que la pudo matar el día de su cumpleaños. La chica baja su cabeza y pide disculpas. —Una disculpa no enmienda el error tan grave que acabas de cometer. Mis manos empuñadas controlaban que no hiciera un acto de locura por la rabia que tengo en este momento, lo mejor era que se marchara de una vez por todas. —Largo de aq

