Narra Camila —¿Quiere algo más? —pregunté tomando nota de la orden. —No, es todo. Le sonreí al cliente y me di la vuelta para llevar la comanda a la cocina. —Oh, espere, me trae un café también, por favor. —Claro, ya lo traigo. Fui a la cocina y dejé la orden en su lugar, me apoyé de la barra un segundo y levanté mis pies para descansarlos. —¿Qué tienes? —Nada, es que… siento que me ha costado mucho adaptarme. Desde que salí de la mansión Donald, pensé en qué manera podría reinventarme, estaba preocupada porque según yo, no tendría forma de empezar de cero; pero a pesar de mis momentos difíciles, la suerte se pone de mi lado. Unos días atrás. —¿Dónde la dejo señorita Wellington? —pregunta el conductor. —No lo sé —respondí sin tener idea. Miraba por la ventanilla y no tenía u

