Mihai Llamé al chofer y envié a Clarice a casa, al parecer mi obsesión por Katrina iba más allá que el simple deseo de beber su sangre, quería, necesitaba, hacerla mía. —Buenas noches señor. ¿Sucede algo? Nunca había dejado ir a una invitada tan pronto. —Se acabaron las invitadas Lorenzo, de hoy en adelante, me alimentaré a la antigua. —¿A la antigua? ¿Quiere decir que saldrá a las calles a buscar a sus presas, no entiendo por qué cambiar así de drásticamente sus hábitos. ¿Es acaso por el tema del depredador en las noticias? —¿Han aparecido más víctimas? ¿Qué tanto sabe la policía? —No han logrado encontrar pistas señor, al parecer el detective que está a cargo de la investigación, no tiene nada sólido. ¿Nos iremos de la ciudad hasta que todo pase? —No, Lorenzo, esta vez hay algo qu

