—¿Podré volver a ver a papá? —preguntó Maddie cuando Verity la llevó a la escuela—. Dime que sí lo volveré a ver. Verity le acarició la mejilla y peinó su cabello. —Lo verás las veces que quieras. Te llevaré cuando quieras verlo —aseguró con esa ternura en la voz. Maddie sintió el toque dulce y delicado de su mamá, y recordó lo sucedido en la cocina. Su madre tuvo un cambio bastante drástico de la mujer en el boliche, a la que estaba sentada a su lado en el auto. No tenía ese mismo brillo, no tenía la emoción. Estaba apagada como esos zapatos que ella usaba mucho cuando estaba pequeña y de pronto dejaron de encender. Por más que los golpeaba contra el piso, nunca volvieron a iluminarse. —¿Irás conmigo? —Te llevaré —dijo Verity. Maddie frotó sus labios. —¿Y te quedarás? Verity que

