—¿Me invitarás a pasar? Lane respiró profundo. —Depende —dijo serio algo que si no decía, le quemaría la lengua—. ¿Tu esposo te permitió venir a verme? Verity estaba en ese momento de la vida en el que no sabía qué quería, en el que su mente estaba trastornada, donde sus pensamientos se debatían entre ser una buena persona y seguir el ejemplo de su esposo, aunque eso se considerase estar bajo su yugo, o seguir su corazón. Lane era su corazón. Le gustase o no, lo aceptase o no, ese niño era todo para ella desde que lo conoció. Esa parte de Verity que quería dejarlo todo e irse corriendo a sus brazos, la que encontraba seguridad en él, fue la que llegó a su puerta y Lane miró como si estuviera cometiendo un delito. Lane tenía un punto cuando le dijo que si su esposo le permitió ir. Era n

