Me desperté sobresaltada porque alguien tocaba mi cuerpo, entre el sopor de estar recién levantada notaba un cierto placer que no sabía de dónde venía. El sueño me hacía imposible abrir los ojos, así que me abstuve de intentarlo y me centré en las sensaciones placenteras que sentía, para descubrir de dónde venían. Notaba el agarre de unas manos en mis muslos, que mantenían las piernas abiertas. Notaba cierto cosquilleo en la cara interior de los muslos, probablemente producidos por el pelo de una barba. Notaba una respiración excitada y caliente en la entrada de mi v****a. Pero sobre todo notaba una lengua que se movía por mi clítoris para darme placer. No había duda de que Bruno había cumplido su promesa, y me despertaba comiéndome el coño con ansia. Estaba segura que tendría el m**

