La cabeza de Tobías daba vueltas, nunca se esperó ser rechazado en plena sala del gremio.
—Maestro. ¿Quiere que le enseñe una lección a ese chico?
—Por ahora no, traigan a Lia. Necesito hablar con ella.
La orden fue cumplida a cabalidad y en menos de 5minutos aventurera y maestro se encontraban reunidos. Mientras Tanto en una posada identificada con un oso durmiendo estaba un niño muy contento derramando leche encima de su padre.
—Nia. ¿Qué has hecho? Pequeño bribón, ahora tendré que cambiarme.
—Si gusta puede utilizar el baño del servicio nosotras cuidaremos al pequeño. —Ofreció la dueña del lugar al ver como hijo y padre jugaban—.
Celebna se cambiaba de ropa tranquilamente, solo le faltaba el cinturón cuando escucho gritos, su instinto lo hiso apurarse y salir del baño encontrando un comedor revuelto, mesas rotas y sillas por doquier. Pero su atención se centró en la dueña quien se encontraba desmayada y una de su ayudante estaba junto a ella llorando.
— ¿Están bien?
—Sí. Pero él bebé, el niño, ellos. —Celebna no necesito escuchar más antes de salir de la posada dejando un par de pociones de recuperación—.
Celeb salió de la posada lleno de ansiedad, el corazón no dejaba de palpitar, sus pupilas estaban dilatadas, la adrenalina recorría su cuerpo. Todo él, era un manojo de emociones y preocupación, su hijo había sido raptado y no sabía qué hacer. El joven padre intentaba pensar quien podría ser el culpable e instintivamente llevo sus manos temblorosas a sus espadas cuando una voz lo llamo
—Hey. Aventurero. ¿Se te perdió algo o alguien?
— ¿Dónde está? ¿Dónde está mi hijo? Si aprecias tu vida hablaras. —Amenazo Celeb—.
—No seas estúpido. Ella no está sola, yo soy Rafa uno de los guardianes más fuertes de la ciudad. —Hablo un aventurero que se encontraba con la chica—.
—Sabes aventurerito, casualmente nos llegó una noticia de una madre buscando a su hijo, ella informó que su padre se lo había llevado y nunca regresó. —Ante tal situación Celebna usaba toda su paciencia para no hacer una tontería—.
Mientras tanto, en el imperio de Esdosnos un dragón levantaba su cuello y afinaba el oído.
— ¿Sucede algo Drake?
—Mots, alista a los guardias, pon el castillo en alerta máx.
Drake no pudo seguir debido a un fuerte terremoto que movió el palacio desde sus cimientos. Preocupados, ambos se asomaron a la ventana para observar quien les atacaba, pero todo el páramo se encontraba libre de enemigos, solo se observaron casas y edificios dañados debido al temblor.
— ¿Qué crees que paso Drake? ¿¡Drake!? —El dragón tenía la mirada clavada en el cielo mientras un ligero temblor recorría todo su cuerpo—.
—Príncipe, cierre las fronteras, pon a todos en alerta máxima y dile al emperador que levante las barreras al máximo.
—Drake ¿Qué sucede? ¿Por qué quieres que hagamos todo eso? ¡Drake! ¡Drake!
—Eres lento o que. Príncipe idiota, no sientes el peligro, mi padre se está moviendo junto a la nobleza dragón, ahora ve, si no quieres que tu gran imperio caiga.
Mots se sorprendió, él nunca había escuchado hablar a Drake de esa forma, incluso en su pelea de reconocimiento si empre fue tranquilo, pero ahora se encontraba claramente alterado. El príncipe corrió en busca de su padre y lo encontró discutiendo con sus manos
—Padre. ¿Qué sucede?
—Nada hijo, estos viejos quieren que suba la alerta del imperio.
—Padre ellos tienen razón, Drake me ha dicho que el Rey Dragón se movió y en estos momentos la nobleza dragón está sobrevolando el castillo.
Las manos sabían que la situación era seria pero jamás pensaron que fuera algo tan grave. El emperador escucho a su hijo y se llevaron a cabo todas las indicaciones de Drake. Las órdenes se giraron con tanta urgencia que en 30 minutos cada punto sensible del imperio se encontraba en alerta máxima.
—Listo Drake, ya se hicieron todas tus recomendaciones, sin duda el imperio es el lugar más seguro y fuerte del mundo.
—Aun eres joven príncipe. Esa mentalidad hace que los humanos mueran rápido, si te pedí que hicieras todas esas cosas es para que las personas tuvieran una oportunidad de escapar, es decir, de sobrevivir.
Las puertas de la habitación del príncipe se abrieron de golpe mostrando un comandante muy preocupado. Aparentemente varias ciudades habían sido destruidas por los monstruos. El príncipe no sabía qué hacer, su compañero estaba muy calmado o al menos eso aparentaba.
— ¿Drake?
—Lo sé. Pídeles a tus guardias que no ataquen, si ven una bestia dirigirse a una ciudad abran las puertas para que sigan su camino, si hacen eso aumentará la posibilidad de que sobrevivan, ya que su destino es otro.
Lo que decía el dragón causo un escalofrío en el príncipe, “¿no atacar?, ¿dejarlos pasar?, ¿qué demonios estaba pasando?”, tenía muchas preguntas pero decidió confiar en su compañero y dio la orden. En instantes el emperador como los nobles se pusieron en contra pero los reportes fueron llegando rápidamente, si las bestias no eran provocadas estas seguían su camino sin prestarles atención.
El emperador estaba feliz, gracias a la ayuda del Dragón pudo mantener su posición. Era tanto el ego que al enterarse el destino de las bestias un pensamiento inundó su cabeza, “qué tal si invadimos el país de Xeico aprovechando el caos”. Él no era consciente de lo que pasaba en el país vecino para atraer tal cantidad de monstruos, pero era una oportunidad única, si conseguía Xeico se convertiría en el gobernante del continente y todos aquellos que todavía osaban oponerse por fin se doblegarían.
El emperador era consciente que no podía enviar a su primogénito debido a que él era el poseedor del dragón y en caso de alguna emergencia él podría salvarlos, lo pensó detenidamente, sus 7 hijos ya se encontraban en palacio y 6 de ellos habían cumplido su misión con éxito.
—Llamen a mi hija Aira y a Naty. —Ordeno el emperador—.
—Como el emperador ordene.
5 minutos más tarde una hermosa mujer de cabello rubio y una personalidad doble D junto a su hermano de cabello marrón y 1.75 de estatura con un cuerpo bien formado.
—Nos has llamado padre. —Pronunciaron ambos príncipes—.
—La misión que les daré es secreta. Como han visto una horda de poderosas bestias se dirigen a Xeico, su objetivo es infiltrarse y en el momento más adecuado apoderarse de la capital.
—Yo puedo hacerlo sola padre, no necesito ayuda de este. —Respondió con soberbia Aira—.
—Tan irrazonable como siempre, si no fuera por mí no estarías viva ahora. —Venenosamente contraataco Naty el 2do príncipe—.
—Dejen de pelear, irán los dos, partirán al anochecer.
Dada la orden de su padre los príncipes se prepararon y alistaron sus cosas; sin embargo, ellos no eran los únicos que viajarían, Mots tenía curiosidad, necesitaba saber por qué todas esas criaturas se dirigían a ese país.
— ¡Drake! —Pronuncio Mots con cierta insinuación—.
—No, no podemos.
—Pero no he dicho nada.
— ¿Quieres ir y ver que está sucediendo en ese lugar, no es así?
—Sí, lo admito, tengo curiosidad pero también estoy preocupado, tal vez tú puedas interceder con tu padre para que no destruyan el sitio, ellos recientemente salvaron a mi hermana, siento que les debo algo.
Drake observo a su maestro, sus intenciones eran sinceras, sin duda no se había equivocado al escogerlo, toda esta situación lo tenía muy estresado así que suspiro resignado cosa que el príncipe lo tomo como un “Si”, además Drake quería conocer al humano que consiguió mover a su padre junto con los otros reyes.
En Xeico. Eolos se encontraba durmiendo cuando un fuerte escalofrío recorrió su espina.
— ¿Qué diablos? Esto no puede ser, tú, maestro idiota despierta, el reino está en peligro.
— ¿De qué hablas Eolos? Nos encontramos en el palacio, este lugar es muy seguro.
—No seas estúpido. Se acercan bestias, no, no son bestias, son. —Eolos no solo detecto la presencia de su rey, consiguió sentir la presencia de varios reyes acercándose—. Esto es una pesadilla.
—No te entiendo. ¿Qué sucede?
Geibriel comprendió la situación cuando observo como las barreras eran levantadas sobre el castillo, incluso las alarmas anunciaban que todo mundo se refugiara. Llamaron a los aventureros que estén dispuesto a defender el país sin importar la clase o rango, si podían ayudar lo permitirían. Geibriel salió corriendo de su cuarto dirigiéndose a la sala del trono, donde se encontraba el rey junto al concejo.
—Su majestad, su majestad. ¿Está usted bien?
—Sí, estoy bien. Pero no sé si el país lo esté. Han llegado reportes de todas las fronteras que una horda de monstruos rodean el país, también gracias a nuestros espías descubrimos que si no los atacamos ellos pasaran de largo, de ese modo conseguimos salvar mucha gente, sin embargo.
Un fuerte temblor sacudió el castillo. Pero eso no fue lo que aterro a todos los presentes, el terror se reflejó en sus rostros cuando sintieron la temperatura subir al grado que no podían respirar, entonces fue cuando lo vieron por un ventanal, una enorme cola hecha de llamas pasaba por el castillo, si no fuera por Eolos que los protegió habrían recibido terribles quemaduras debido a lo cerca que estaban de las colas llameantes.
La situación era grave. Habiendo pasado el peligro todos corrieron al ventanal en espera de ver una ciudad ardiendo, afortunadamente solo presentaban daños menores.
—No se preocupen, nosotros lo sentimos más porque estamos en la torre más alta del castillo. Eolos, ¿usted sabe que está sucediendo?
—No alteza, pero y por lo que veo el destino de las criaturas es la ciudad central del este, Nacao.
En cuestión de minutos Geibriel fue encomendado para investigar que estaba sucediendo, junto a él fueron enviados los comandantes, incluso uno de los príncipes le rogó a su padre la oportunidad de ir con el héroe del país. El rey se lo pensó, si algo le pasaba a su hijo nunca se lo perdonaría, pero entendía el sentimiento así que lo dejo al cuidado de Geibriel. 4 príncipes, guerreros de renombre y por supuesto, facciones enemigas se dirigían hacia Nacao. Lo que sucedía era grande y si en el transcurso del camino se puede capturar una bestia divina seria ganancia para cualquiera.
Celebna estaba muy enojado. Su paciencia se agotaba, hacia todo lo posible para no perder el control de sus actos.
—Escucha, deja de jugar y regrésame a mi hijo y te prometo que tendrás una muerte rápida.
—Ja, ja, ja. No me hagas reír. Yo cuento con el permiso del gremio, es más, si lo deseo puedo expulsarte ahora mismo y nadie podría hacer algo por ti, te recomiendo que sigas las instrucciones el maestro te espera.
Celebna hiso acopio de todo su autocontrol, él podía sentir que su hijo estaba bien, pero no sabía dónde se encontraba. El acompañó a los aventureros hacia la parte trasera del gremio donde se encontraba el maestro de la sede.
—Me alegra que hayas aceptado mi invitación. Sabes, generalmente no suelo recurrir a esto pero solo puedes culparte a ti mismo por tu falta de respeto, ahora renuncia a la unión y tal vez te diga donde está tu hijo.
Celebna ya no albergaba dudas, este vejete se lo había buscado.
—Oh, conque es eso, tu simple orgullo te hace más idiota de lo que pareces, te lo pondré de esta manera, regrésame a mi hijo y tal vez, solo talvez de tus restos a tus familiares para que dispongan de ellos.
El anciano solo sonrió con superioridad ante lo dicho por Celebna y ordeno a los aventureros que se encontraban escondidos que atacaran. Celebna fue capaz de sacar sus espadas para detener un enorme martillo con la mano derecha mientras con la izquierda sostenía el choque de una espada. Patadas eran dirigidas hacia él, pero hábilmente las esquivo, así como varios golpes letales.
—Eres bueno chico. Lástima que ofendiste a un maestro de gremio.
Celebna simplemente no respondió a las palabras del aventurero que sostenía una alabarda. Había aproximadamente unos 30 aventureros sin contar a Lia y al maestro. La pelea continuó varios minutos, algunos demostraban señales de cansancio por el constante uso de habilidades, incluso Celebna sabía que la pelea cuerpo a cuerpo no era lo suyo.
Celeb sabía que necesitaba deshacerse de los aventureros sin tener que mostrar todas sus habilidades, su cerebro trabajaba al doble en busca de una solución cuando las alarmas de la ciudad comenzaron a sonar, incluso aparecieron proyecciones del rey informando. “Se les ordena a todos buscar un refugio, la situación es de extrema emergencia, la ciudad se encuentra bajo ataque. Una horda de bestias se dirigen a hacia ustedes, maestro del gremio, gobernador de la ciudad, dirijan la ofensiva para proteger a la población, los refuerzos están encamino, por favor resistan”. El mensaje del rey se repetía una vez terminaba el comunicado.
Esta situación le dio un respiro a Celebna quien observo como sus enemigo se detenían para prestar atención al llamado del rey.
—Parece que tienes suerte chico, te salvó la campana. —Celebna ignoro al mismo aventurero que momentos antes intento provocarlo—.
—Maestro del gremio. Esta es la última vez que te pregunto, ¿Dónde está mi hijo?
—Acaso eres sordo mocoso. No escuchaste, no tengo tiempo para ti, hay cosas más importantes que debo hacer.
Ya tenía suficiente Celeb. Alzo su espada y con solo bajarla, la ráfaga que provocó fue tan fuerte que hiso una zanja muy profunda que recorrió varios metros pero solo a centímetros de los pies de Tobías. Habiendo sacudido su espada la guardo y sacó una varita que escondía en su cintura, para los aventureros fue muy claro que el chico que tenían en frente solo estuvo jugando con ellos.
— ¿Qué? ¿Te rendiste? ¿Crees que esa rama te protegerá? Puedo matarte ahora mismo y decir que fueron las bestias.
— ¿Dónde está mi hijo? Si no respondes moveré cada piedra de esta ciudad y la invasión de las bestias será el menor de tus preocupaciones.
—No me hagas reír mocoso. Chicos yo me retiro, maten a este tipo y después repórtense para proteger la ciudad.
El maestro solo alcanzó a dar un paso cuando noto como algo paso quemando su mejilla derecha para explotar metros más adelante. Incrédulo volteo encontrando a todos los aventureros desmayados mientras que la persona que insulto momentos antes ahora se encontraba flotando.
— ¡Tu! ¡Tu! ¿¡Eres un mago!? Nunca pensé que lograras esconder tal poder, sin duda será interesante encargarme personalmente de ti.
Esas fueron las palabras del maestro pero su cerebro no alcanzaba a procesar la situación. Toda su humanidad estaba siendo enviada contra las paredes del gremio las cuales cayeron cuando el viejo las traspaso. El estruendo fue tan grande que varios soldados apostados en la ciudad pensaron que alguna bestia había conseguido entrar a la ciudad.
Un grupo de soldados corrieron hacia donde se encontraba el alboroto pero para su sorpresa encontraron al maestro del gremio tirado en la calle y por el camino que había hecho el cuerpo del viejo se acercaba un joven con una vara en la mano.
— ¿Qué creen que hacen estúpidos? Captúrenlo, el maldito intento matarme. —Los soldados salieron de su sorpresa y apuntaron sus armas al joven—.
— ¿Qué has hecho muchacho? Esto puede llevarte a la muerte. ¿Acaso has pensado en tu hijo?
Celebna escucho la voz de una de las pocas personas que había sido amable con él desde que llego por lo que controló las ganas de matar al despojo que yacía en el suelo. Celebna dio unos pasos y a escasos metros hablo.
—Precisamente para proteger a mi hijo hago esto Choche. Tu sobrina y este bastardo secuestraron a mi hijo, incluso intento matarme. Si no me crees ve y revisa tras el gremio hay varios aventureros desmayados y ahora está mintiendo para hacerme ver como el culpable.
Choche quien era el soldado de más alto rango allí ordeno ir en busca de su sobrina. 20 minutos pasaron hasta que los gritos de una mujer comenzaron a escucharse.
— ¿Qué es lo que quieres tío? No ves que hay una emergencia, mi equipo estaba listo para dar el primer ataque.
—Cállate Lia, solo responde. ¿Dónde está el hijo del señor Celebna?
—No me hagas reír tío. Le estas dando más importancia a esto que a las bestias, y por todos los dioses le dices señor acaso no ves que es incluso menor que yo. —El monólogo de la chica fue cortada por una cachetada dada por choche—.
Choche era consciente de la situación, también sabía que las bestias se habían detenido a 500 metros de la ciudad, en otras palabras estaban expectantes de algo o alguien y todo apuntaba al chico frente a él o al menos eso le decía su intuición y esta nunca se equivocaba, Choche estuvo a punto de hablar pero una enorme sombra lo impidió.
Tobías observaba con terror el cielo. La sombra se hacía más y más grande, los gritos, el ruido que hacían las casas mientras se derribaban causaban temor, pero lo más escalofriante fue el ligero viento que los envolvía, ninguno de los espectadores podía pronunciar palabra ante la presencia de un dragón con cornamenta dorada, incluso el maestro del gremio sabía que él, no, el país completo no podrían manejar a la bestia que estaba a escasos metros de él.
Parado en dos patas, el dragón acerco una de sus garras delanteras, dejando con mucho cuidado cerca de Celebna a tres personas, una de ellas era un pequeño quien parecía disfrutar de un tranquilo sueño, la otra era una mujer con una muestra clara de haber sido golpeada y herida, por último, se encontraba un joven desmayado.
Habiendo dejado a las personas en el suelo el dragón levantó su garra. Todos estaban muy sorprendidos, pero el más impactado era Celebna quien podía ver a su hijo. Su hijo estaba bien y aparentemente sano, no lo dudo en ir y levantarlo, revisó nuevamente al pequeño con más detalle hasta que respiró aliviado, todo esto ignorando la presencia del dragón. Ya con su hijo en brazos la atención de Celebna regreso al maestro del gremio dispuesto a resolver este asunto.
—Por favor confía en nosotros. Sé que mi sobrina y el maestro no actuaron bien y te ocasionaron mucho dolor pero, permite que nosotros tomemos cartas en el asunto. Te juro que nunca tendrás que preocuparte por ellos. —Lucia hablo con las pocas fuerzas que tenía ayudada por su esposo—.
—Por favor déjenos el asunto a nosotros, le aseguro que este par no quedara sin castigo. —Añadió Choche—.
Celebna lo pensó un momento. Sin duda ellos tenían razón a demás recién se daba cuenta de todas las miradas que intentaban alcanzarlo, especialmente una y en un susurro soltó. “¿Quién eres?”. El susurro apenas audible por el dragón volteo hacia la dirección en que miraba Celebna encontrándose con su hijo junto a los príncipes del imperio.
El Dragón levanto el vuelo rumbo al sitio donde se encontraba su hijo al igual que otras bestias. Drake noto el peligro e intento ponerse a salvo junto a los príncipes pero ya era demasiado tarde, en cuestión de segundos estaban rodeados.
— ¿Qué demonios haces aquí? —Drake no podía responder su voz estaba atorada—.
—Su alteza, la culpa es.
—Silencio humano, ¿Quién te ha dado permiso de hablar? Responde sabandija ¿Qué haces aquí?
—Yo. Lo siento padre, mi intención era ayudar.
—Enserio. ¡Crees que necesito tu ayuda! No solo fue inútil tu presencia, me acabas de humillar frente a todos. Largo antes que cambie de opinión y los castigue. —La magia del rey dragón trasporto a su hijo y compañía a las puertas del castillo imperial—.
Drake estaba muy aturdido. En toda su vida su padre nunca le había alzado la voz. Cada uno de los príncipes entraron al castillo y siguieron su camino, Mots intento hablarle a Drake, pero este no le respondía, imagino que debería estar algo retraído por las palabras de su padre, resignado lo dejo ser y ambos entraron a la habitación del príncipe para descansar. Mientras tanto en la ciudad de Nacao la destrucción era mínima, la única zona destruida era parte del edificio de la unión y los alrededores donde estuvo el dragón.