En el campamento ya estaban esperando a Celebna
— ¿Estás seguro en dejarlos ir?
— ¿Hay algún motivo para no hacerlo? —por lo que vi Eolos se quedó pensando—.
—No, tienes razón, no hay algún motivo para que los detuvieras. —Pude ver la preocupación de Eolos por lo que me apresure a decirle—.
—No te preocupes, la princesa nunca podrá reconocerme, es más dudo que recuerde su nombre, dejando eso de lado no se supone que regresarías mañana. —El ave comprendió mis palabras—.
—Lo sé, lose. Pero las cosas salieron mejor de lo que esperaba, ten. —Voló hacia donde yo estaba dejando caer dos tarjetas de identificación—. Una es de tu ahora hijo y la otra es tu tarjeta actualizada, mi tarea está hecha es hora de irme pero antes ten. —de entre su ala sacó una pluma azulada muy hermosa—.
— ¿Esto es?
—Tranquilo, sabes muy bien que hay dos formas de tener un familiar, una es el contrato con un maestro y la otra menos común es la amistad, así que no dudes en llamarme-.
Eolos tenía mucha prisa. Era obvio que informará sobre los héroes y la princesa pero, Celeb estaba agradecido con él por todo lo que hiso, incluso le había regalado una de sus plumas guardándola junto a los demás obsequios que le dieron sus otros amigos.
Una semana ha transcurrido y los héroes ya se encontraban en el imperio, tenían 2 días de haber llegado pero su recibimiento fue agrio, no solo fracasaron en la misión, la 5ta princesa estaba inconsciente; sin duda, su cuerpo ya había sanado las heridas provocadas por Celebna. Incluso, si tu no hubieras visto las heridas estarías seguro que la princesa nunca fue atacada, pero el análisis de su bastón arrojo que ella uso magia imperial, es decir que al menos uno de los héroes se había revelado contra ella.
Se interrogaron a los tres héroes; desafortunadamente, los resultados no arrojaban nada contra ellos aun así fueron puestos bajo arresto por sospecha de alta traición hasta que las cosas se aclararan, lo que el imperio nunca espero fue la visita del embajador junto al capitán de las fuerzas especiales de Xeico.
Por fin llego el día de la audiencia. El emperador estaba junto a sus manos derecha e izquierda (guerreros ávidos en magia y espada respectivamente), toda la corte estaba presente junto a los nobles más reconocidos e importantes del imperio.
—Mi estimado embajador, señor Geibriel. Es todo un placer recibirlos en palacio, díganme ¿qué podemos hacer por el grandioso país Xeico?
—Mi estimado emperador el honor es todo nuestro, hoy estamos aquí debido a que Lord Geibriel necesita mostrarle algo.
—Entonces adelante.
—Saludo al emperador. Xeico ha tomado la decisión de informar al emperador que hace unos días se detectó la presencia de una persona de la realeza en nuestro país y aparentemente fue atacada en el bosque elemental, desconocemos si es alguien cercano a usted o de algún noble pero estábamos preocupados. Por favor no desconfíen de mis actos.
Geibriel termino de hablar para invocar a Eolos provocando que todos se pusieran tensos por un posible ataque sorpresa. Todos estaban muy nerviosos, incluso las manos del emperador no tenían claro que hacer.
—Por favor estén todos calmados. Mi nombre es Eolos señor del viento y estoy aquí para hablar con el emperador.
El emperador al igual que todos, estaban muy sorprendidos nunca pensaron escuchar una criatura divina sin tener un contrato.
—Yo soy Rodar, el emperador de Esdosnos. ¿A qué debo la visita del señor de los vientos?
—Escucha humano, necesito que veas esto.
Eolos dejó caer una piedra de la cual salió un haz de luz que se convirtió en imágenes, allí podían ver a la princesa junto a los héroes luchar con un monstruo. Vieron la desesperación en el rostro de la princesa hasta el punto de usar magia imperial para poder huir en el alboroto.
Todos observaban las imágenes que se repetían, cada uno podía ver la verdad. En opinión a los magos que atendieron a la princesa cada golpe era consistentes con lo que observaron en su cuerpo.
— ¿Como sabemos que esto no fue provocado por ustedes? —Uno de los nobles no soportó más y soltó su lengua olvidando en donde esta y a quien insultaba—.
— ¡Silencio! —La voz fuerte e imponente trajo a todos a la realidad—.
—Hijo, ¿cuándo llegaste?
Sí, el primer príncipe estaba entrando por una puerta lateral acompañado por un pequeño dragón.
—Recién he llegado padre. —El príncipe saludó a su padre con una reverencia y luego se dirigió a los invitados—. Saludo al embajador y a Lord Geibriel guardián de Xeico, mi nombre es Mots primer príncipe del imperio y él es mi compañero Drake.
—Es un honor conocerlos a todos, especialmente a usted Lord Eolos señor del viento y creador de ventiscas, es todo un placer verle nuevamente.
—Oh, pero que tenemos aquí. El gusto es mío, se ve que as crecido muy bien, te saludo joven príncipe dragón y larga vida al rey dragón.
La noticia que el compañero del primer príncipe era un dragón ya era sorprendente. Pero no cualquier dragón, también era un príncipe, sin duda para algunos nobles esto les comprobaba que estaban frente al siguiente emperador.
—Tu, humano estúpido. ¿Cómo te atreves a insultar a Eolos? crees que una deidad mentiría, si estuviera en mis manos te despojaría de tu título, te quitaría tus tierras, te confiscaría todo para que aprendieras cuál es tu sitio. —Lo dicho por Drake fue hecho de tal forma que el príncipe entendió los deseos de su compañero—. Lamento que este humano le insultara Eolos.
—No te preocupes joven Drake, yo solo vine para ver si estas personas se encontraban bien ya que tuve que mantener la situación para que ellos pudieran escapar.
—Entiendo. De hecho mi maestro y yo estábamos por preguntar el estado de su hermana.
Lo que tanto quería guardar el imperio había sido revelado por una deidad. Sorprendidos pero guardando las apariencias ni el embajador o Geibriel dijo algo al respecto.
—Eolos. ¿Usted podría curar a la princesa?
—No lo sé mi estimado príncipe. Necesitaría verla pero.
—Lo entiendo Eolos. ¿Sería posible que Eolos san y compañía puedan ver a mi hija y héroes? —Pregunto el emperador—.
La sala del trono estaba alterada pero no podían decir o hacer algo, la última palabra era del emperador.
—Padre, no. Gran emperador perdone nuestra intromisión. Pero agradezco que haya aceptado mi petición.
El emperador, su hijo, el embajador, Geibriel y las dos deidades estaban dentro de una habitación digna de la realeza, todo a la vista era obvio que se trataba de lujos increíbles.
En la cama dispuesta en el centro de la habitación se encontraba la princesa y aun costado estaban tres héroes recién bañados, sanados y vestidos pulcramente para dar la mejor impresión; sin embargo, el dragón y el pájaro observaron a los héroes claramente demacrados.
—Parecen que han perdido su deseo de pelear. —Señalo Drake—.
—Pobre de ellos. —Se lamentó Eolo—.
—Perdón Drake ¿a qué te refieres?
—Acaso no lo ves príncipe, ellos han sido torturados y en estos momentos se encuentran en un trance.
— ¿padre eso es verdad?, ellos.
—Así es hijo, cuando nos enteramos que tu hermana uso magia imperial sospechamos que uno de ellos se había revelado pero ahora sé que solo intentaron protegerla.
La orden de sacarlos de dicho trance fue dada y los tres héroes estaban muy sorprendidos. Sus heridas habían sanado pero sus mentes y corazones, en definitiva, había la posibilidad de que estuvieran dañados. Mots era consciente del riesgo pero tenía que hacer algo para ayudarles.
— ¿Ellos son los héroes que estarán también a mi cargo? Verdad.
—Por supuesto hijo.
—Siul, Tony y Shika ustedes. ¿Quieren seguir sirviendo al imperio?
Los tres se sorprendieron por tal pregunta. Cada uno tenía ideas diferentes, en uno había rencor, en otros interés, egoísmo, en fin era toda una lluvia de emociones en sus cabezas pero se las arreglaron para responder, y la primera fue Shika.
—Yo siempre estaré junto a ustedes y el imperio altezas. — Afirmo Shika—.
—Yo fui traído por los dioses a este mundo. Sin duda me esforzare para ayudar y proteger al imperio. —Dijo Tony, dejando al último a Siul—.
— ¿Y tú que dices Siul? —Pregunto el príncipe—.
—Alteza, ¿ustedes me pueden regresar a mi mundo?
—Lo siento. Eso es imposible, si lo intentáramos podrías morir
—Entonces a que se refiere con. ¿Si quiero seguir sirviendo al imperio? —La pregunta era sencilla pero metió en aprietos al príncipe—.
Ni el rey ni el príncipe estaban dispuestos en dejar ir un héroe. Les había costado mucho para traerlos, sin embargo.
—Acaso no es obvio joven humano, yo soy Drake y él es Eolos, lo que mi maestro te dice es, si no quieres seguir en este país eres libre de hacer tu vida donde tú quieras, como quieras y en completa libertad. ¿No es asi Mots?
—Eh, por supuesto que no te equivocas Drake. Él será libre de ir y vivir como lo desee. —La miradas estaban puestas en Siul, gracias al dragón tenía la oportunidad de salir de ese lugar para siempre—
—Si las cosas son así. Deseo una vida con plena libertad. —El joven aventurero fue rodeado por un tenue brillo solo visto por las deidades—.
El brillo era la prueba que la magia imperial ya no le podría hacer ningún daño. De hecho, esa magia imperial era el conjuro de retorno y al fallar la muerte del héroe era segura.
—Si esa es tu decisión ten. —Mots le dio una bolsa con monedas de oro—. Eres libre de irte.
Siul no lo podía creer. ¿En verdad será así de fácil? ¿Intentarían matarlo? él estaba por agradecer pero fue rodeado por un tornado de fuego,
— ¿Drake que hiciste?
— ¿Acaso no es obvio? El ya no pertenecía al imperio, no hay razón para que estuviera más aquí o ande dando vueltas por el castillo. Ahora lo más importante es revisar a la princesa.
Los otros dos héroes, se sorprendieron al ver como su compañero fue consumido por las llamas, sin duda habían tomado la decisión correcta al permanecer fieles al imperio.
Eolos se posó en un pedestal que se encontraba a los pies de la princesa y levanto sus alas provocando un ligero viento que envolvió a la chica. Poco a poco el viento incrementó su fuerza y fue claro como las ráfagas chocaban con algo que impedía llegar a la mujer.
—Hijo. ¿Qué está pasando? ¿Por qué?
—Tranquilícese emperador. Eolos está revisando la maldición que envuelve a su hija, Mots observa bien, entenderás porque Lord Eolos es respetado por todas las criaturas mágicas.
Drake respondió la pregunta lanzada por el rey pero también dejo salir una advertencia al príncipe entre líneas, “observa bien, y piensa si quieres de enemigo a Eolos”.
40 minutos de un flujo de magia telepática constante le tomo a Eolos convencer a Celebna para que liberara a la princesa. Las ráfagas de vientos se volvieron de un color verde esmeralda por un par de segundos para luego dejar suavemente sobre la cama a una princesa despierta
— ¡Papá! —Grito la princesa y sin pensarlo el emperador corrió a abrazarla—.
—Ya, ya. Estoy aquí, todo estará bien.
Entre sollozos la princesa se calmó. Una revisión de los magos de la corte confirmó que la princesa se encontraba perfectamente. 2 días trascurrieron después de “sanar” a la noble y nuevamente todos se encontraban en la sala del trono.
—El imperio les agradece todo lo que han hecho por la familia real y en muestra de nuestra buena voluntad. Les propongo enviar fuerza militar para derrotar a ese monstruo. —Geibriel no estaba tan convencido de la buena voluntad del emperador pero él no tuvo que decir nada—.
—Sin duda el país de Xeico se lo agradecerá; sin embargo, no será necesario, cuando pelee con él conseguí sellarlo por lo tanto ya no es una amenaza para Xeico o el imperio.
Eolos sabía que si su estúpido maestro o el embajador respondía se crearía algún tipo de problema por lo que tomo la iniciativa y diplomáticamente salió de la situación. Geibriel regreso a Xeico sin problemas, pero muy preocupado, el imperio planeaba algo y no era nada bueno para su país.
Eolos y Drake decidieron mantener una reunión a solas en un páramo lejano fuera de oídos innecesarios.
—Muchas gracias por tú ayuda joven príncipe.
—No tiene por qué Eolos san, yo también tengo mis razones para cubrirlo.
— ¿No me digas qué?
—No, no, no piense de más. Vera, mi padre nos pidió cuidar de ese chico y hace unos días se dio cuenta que corría peligro entonces me envió para investigar quién osaba levantar una mano en su contra. En mi camino encontré al príncipe, si, es verdad que es una buena persona también lo vi como un vínculo para lograr mi objetivo, sinceramente fue grande mi sorpresa cuando entre a la sala del trono y lo vi.
—Eso es increíble, me pregunto qué habrá hecho ese niño para tener la simpatía del Rey Dragón.
—Lo siento pero eso no lo sé, ahora lo más importante es. —Drake dejo de hablar al sentir presencias acercarse—.
La impresión fue grande al ver como criaturas se acercaban a ellos, pero no eran cualquier criatura, están mantenían contratos con soldados, generales o nobles del imperio.
—Lamento la interrupción pero nosotros también queremos escuchar. —Un enorme lobo n***o con 3 colas guiaba al resto de criaturas, Eolos y Drake se miraron y al no sentir ninguna hostilidad permitieron su estadía—.
—Como decía. Lo más importante ahora es saber dónde se encuentra, me gustaría escuchar de su viva voz ¿por qué se enfrentó a la princesa?
—Lo siento. Hice un juramento por eso no puedo decir donde está, respecto al motivo solo puedo especular que protegía a su hijo. —Tan pronto las palabras soltaron su pico se arrepintió. La sed de sangre mostrada por las otras criaturas era abrumadora—.
— ¿Estás diciendo que la princesa intento matar a su cachorro? —La rabia con la que el lobo saco sus palabras preocupo a Eolos. ¿Acaso ellos irían tras Celebna por el encuentro que tuvo con la princesa?
A Cada segundo esto tenía pinta de un gran conflicto, incluso a Drake le costaba mantener la compostura.
—Por favor cálmense. Estoy seguro que hay una explicación. El chico incluso levanto la maldición que tenía la princesa.
—Creo que estas malentendiendo algo Eolos. A juzgar por las reacciones de todos parece que hay cierto vínculo con el joven, por lo tanto su rabia es dirigida al imperio, en otras palabras si lo que usted piensa es verdad. Si la princesa los atacó el imperio será destruido. — Enfatizo Drake—.
Celebna al fin había llegado a la ciudad central del este Nacao. Él no se sorprendió ver poco movimiento ya que era algo tarde, pasaron la revisión sin problemas y al ver que viajaba con un pequeño los guardias le dieron indicaciones para encontrar una posada. Sin problemas encontró el lugar y entro llevándome una grata sorpresa, el sitio estaba muy limpio y ordenado, solo había algunos clientes en lo que parecía ser el comedor.
Celebna Camino hacia la encargada.
—Buenas noches estimado cliente. ¿En qué puedo ayudarle?
—Sí, por favor podrías darme una habitación con baño incluido.
—Lo siento mucho. Esas habitaciones solo están disponibles bajo reserva o si el viajero tiene planeado una larga estancia.
—Ya veo. ¿De cuánto tiempo debe ser la estancia?
—Mínimo una semana. Cuesta 2 monedas de plata y con las 3 comidas son 2 platas y 50 bronces.
El joven padre lo pensó por un momento, el precio era algo elevado pero tendría un poco más de privacidad, saco de su bolso 4 monedas de plata
—Tome, estaremos bajo su cuidado por la próxima semana. —Se pusieron las monedas frente a la mujer quien agradecida las tomo, ella alisto el cambio pero se le dijo que el restante era la propina—.
Durante toda la conversación con la encargada, se escuchó una voz latosa diciendo estupideces así que Celebna la ignoró.
—Disculpe señora. ¿Será posible obtener un poco de comida y algo de leche tibia? —Pregunto Celebna—.
La señora observo al niño que Celeb mantenía en sus brazos con más atención por lo que asintió. Incluso llamo a una ayudante para guiarlo a su cuarto y ella se encargaría de enviarle las cosas después. Contento por la atención estaba dispuesto a seguir a la chica cuando unos gritos llenaron sus oídos despertando a Nia.
— ¿Acaso estas sordo?, o eres un maldito idiota que. ¡No comprende cuando te hablan! —una chica estaba tras de mi apuntándome con el dedo, la observe por un momento notando que su ropa no dejaba mucho a la imaginación—.
— ¿Se le ofrece algo señorita?
— ¿Que si se me ofrece algo? Tú, ¡maldito idiota! ¿Cómo te atreves a viajar con un niño de noche? No sabes lo peligroso que es, parece que eres un aventurero novato. Solo así se explica tu estupidez, esto lo sabrá el gremio, poner en riesgo a un pequeño, espera, tal vez, tal vez tú lo secuestraste. —Las tonterías que salía de la boca de la mujer estaba cansando a Celeb—.
Gracias a esas acusaciones Celeb estuvo a punto de deformarle la cara a la chica cuando la puerta se abrió.
— ¿Qué es todo este escándalo? —El guardia que había recomendado la posada estaba allí en compañía de dos compañeros más.
—Es bueno verte Choche, este tipo secuestró a un niño. ¡Hay que detenerlo!
— ¿Parece que encontraste la posada sin perderte chico? —Respondió Choche ignorando a la chica gritona—.
—Sí, es correcto, todo gracias a sus indicaciones.
—Por favor disculpa a mi sobrina ella suele pensar de más.
—Ya veo. Está bien, no hay problema y con su permiso me iré a mi habitación.
Mientras Celeb caminaba a su cuarto lograba escuchar como el guardia regañaba a la chica. Le hacía ver que el niño era su hijo y que era imposible que un ladrón o secuestrador se metiera a la ciudad mientras él estaba de servicio.
Los rayos del sol terminaron por despertar a Celeb. Bajo junto con Nia para desayunar, esta vez el comedor estaba más movido; afortunadamente, encontró una mesa sola donde los dos almorzaron. Ambos salieron de la posada directamente a una tienda de ropa infantil, Celeb compro varias prendas para Nia y para él.
Para el pequeño, Celeb escogió varios conjuntos en tonos azul, blanco, azul marino, n***o, gris. El padre escogió algo más, digamos colores serios, pantalones holgados largos y cortos, playeras holgadas y frescas. En sí, estaba en contra de usar ropa apretada y pesadas armaduras, por lo que él fabricaba sus propias armaduras en base a cuero y metal liviano.
Las compras les llevo varias horas y estas fueron guardadas en la mochila multiusos para no cargar bolsas por toda la ciudad. De esta manera Celebna podría poner toda su atención en Nia. Ya era casi mediodía y la comida estaba cerca por lo que regresaron a la posada a tomar un baño, cambiarse y comer algo.
Llenos y frescos padre e hijo se dirigieron a la unión para notificar su estadía en la ciudad. A diferencia del gremio de su ciudad natal este se encontraba lleno de gente con una variedad de razas, aventureros muy capaces portando orgullosamente sus armas. Como era de esperar, una vez que entraron al gremio las miradas se centraron en ellos. Algunas discretas y otras muy descaradas, restándole importancia Celeb camino al mostrador.
— ¿En qué puedo servirte jovencito?, pero que lindo es tu hermanito, está muy mono.
Jovencito, hermanito, mono, esto era muy recurrente que sinceramente ya no le importaba a Celeb. Era muy consciente que su apariencia no coincide con su edad si lo comparan con el resto de los jóvenes por lo que espero unos momentos para que no se le saliera alguna palabrota como respuesta, especialmente porque Nia estaba despierto
—Buenas tardes señorita. Mi nombre es Celebna y él es mi hijo Nia, estoy aquí para notificar mi llegada a la ciudad. —Extendió su tarjeta hacia ella pero al ver que no la tomaba la puso en el mostrador—.
—Entiendo, no se preocupe esto tomará unos minutos, lo llamare enseguida.
Al principio le pareció extraño a Celeb que el proceso tardará varios minutos pero recordó que se encontraba en otra ciudad y de seguro hay mucha gente haciendo trámites.
—Muy bien. Estaré en el tablero mientras tanto. —Celeb bajo a Nia y ambos caminaron hacia donde se publicaban las misiones—.
Mientras padre e hijo caminaban. Celeb le explicaba a Nia lo importante de las misiones, especialmente las que se encontraban hasta abajo, generalmente menospreciadas y dejándolas para los novatos. Estas eran las misiones de recolección; sin embargo, en su conjunto eran más importantes que una subyugación.
En forma práctica Celeb le explico a su hijo que si no había materiales no se podían fabricar una diversidad de artículos que eran utilizados en las subyugaciones. El padre observo como su hijo le ponía atención a cada palabra.
Una vez estuvieron enfrente al tablero de misiones y afortunadamente sin aventureros, Celeb se puso en cuclillas estando a la altura de Nia, observo con cuidado y detecto 5 misiones de recolección con las que podía ayudar al gremio. Arranco las 5 papeletas, tomo a Nia en brazos y regresaron al mostrador donde estaba la señorita que recién le llamaba.
— ¿En verdad eres Celebna Andel? —Pregunto la encargada—.
—Así es. ¿Hay algún problema con eso?
—No, ninguno ya has sido verificada su identidad, espero tenga una buena estadía en la ciudad, si llegas a necesitar alguna información o recomendación no dudes en acudir a nosotros.
—Muchas gracias. Por cierto quiero tomar estas 5 misiones. —La chica quien parecía un poco malhumorada prácticamente arrebató los papeles de la mano de Celeb—.
— ¿Estás seguro de querer hacerlas? Si fallas se te suspende tu licencia de aventurero. —Puntualizo la trabajadora d la unión—.
—Por eso no se preocupe, tan pronto las autorice entregaré los ítem. Durante mi viaje a esta ciudad recolecte algunas hierbas y resulta que tengo de sobra.
Incrédula a las palabras del joven aventurero la mujer registro las 5 misiones y le entrego las papeletas con el sello de la unión.
—Muchas gracias. —Contesto Celeb con molestia y cedió la vuelta—.
—Espera. ¿¡Acaso no dijiste que las cambiarías ahora mismo!? —Prácticamente grito la pregunta la mujer—.
—Sí, eso dije pero buscare el área correspondiente.
—No hace falta, yo puedo recibir los artículos.
Algo andaba mal. Si hubiera una mala intención detrás de esas palabras, era una muestra que la mujer estaba buscando problemas con Celeb. El no quiso hacer drama por lo que regreso a la ventanilla. Uno a uno fue sacando los ítems correspondientes a las misiones sin quitarle la vista a la recepcionista quien no pudo evitar mostrar su disgusto.
— ¡Basta! ¡Esto debe ser mentira! ¿Sabes lo difícil que es conseguir estos materiales? Sin mencionar la calidad, ¿Dime a quien robaste? ¡Guardias! ¡Guardias!
—Parece que al fin te desenmascararon, talvez engañaste a mi tío pero el gremio te puso en evidencia. —Añadió la sobrina de choche—.
Celebna se encontró rodeado por aventureros y guardias en cuestión de minutos.
— ¡Guardias! Arresten a este tipo, intento pasar por un aventurero y robo mercancía de alto valor. —Acuso la encargada—.
—También se sospecha de secuestro. —Añadió la mujer con poca ropa—.
Esta situación le estaba causando un dolor de cabeza a Celebna quien estaba a punto de perder la compostura.
—Vamos. Chico no te resistas y entrega a ese niño
—Sé que están haciendo su trabajo por eso iré con ustedes sin embargo no dejare a mi hijo. En cuanto a ustedes dos, saben cuál es la pena por mentir e intento de robo, señoritas.
Celebna abrazo con fuerza a un Nia visiblemente asustado por toda la situación. Su padre acaricio su espaldita mientras él escondía su carita en el cuello del mayor. Con un rostro serio y la guardia en alto Celeb se encontraba expectante de ver quien intentaba arrebatarle a su hijo.
—Soy consciente de la pena. No olvides que mi tío es guardia. Aquí, el que debe de preocuparse eres tú. ¡Vulgar secuestrador!
— ¡Basta!
Dos voces se alzaron al unísono pero de géneros diferentes. La primera era una mujer que Celebna conocía muy bien y la otra pertenecía a un anciano que bajaba las escaleras del segundo piso.
—Celebna, cuanto tiempo sin verte.
—Encantado de verla señora Lucia. Le presento a mi hijo Nia. —Celeb logro que Nia hiciera un saludo a pesar de su estado emocional—.
—Sin duda te imaginé de otra forma joven. Soy Tobías el maestro de este gremio y te ofrezco una disculpa por el comportamiento deshonroso de algunos miembros.
Gracias a la presencia de ambas personas poco a poco las cosas se fueron calmando. Los guardias regresaron a su sitio y aquellos aventureros que habían alistado sus armas se relajaron y con ayuda de Lucia Celeb recupero sus hierbas.
—Entonces Celebna. ¿Todavía quieres vendernos esos materiales? —Pregunto Lucia con un ápice de ansiedad; ya que, en verdad las necesitaban—.
—Lo siento señora lucia, creo que buscare a otro comprador, solo cambiare las indicadas en las misiones.
—Entiendo, es desafortunada esa decisión pero si cambias de opinión no dudes en buscarme. —Ofreció lucia en un tono esperanzador—.
— ¿Por qué no nos las vendes? El gremio las necesita. ¿Acaso no te importan las vidas que están en peligro? —Reclamo la sobrina de Choche—.
—Cállate Lia. Celebna lo siento nuevamente, me asegurare que esta niña no te cause más problemas, con su permiso nos retiramos.
—Un placer verla Lucia, hasta otro momento. —Celeb se despidió antes de retirarse pero una vos lo detuvo—.
—Joven Celebna será posible tener una conversación. —Solicito el maestro de sede—.
— ¿Estoy obligado a escucharlo? —Celeb respondió cansado y de mal humor—.
—No, por supuesto que no, solo será una charla amistosa.
—Entonces debo declinar la invitación, ahora si me permite me retiro. —Esta vez sus pasos fueron bloqueados por dos aventureros—.
—Entiendo que no quiera charlar. Entonces, que le parece un reto. Si usted me gana no le molestaré más, pero si pierde tendrá una conversación conmigo.
Celebna no pudo evitar sonreír amargamente. Mientras más conocía su país más se decepcionaba. También sabía que no todos eran así, él era consciente de que había gente buena, solo tenía mala suerte de encontrarse con fruta podrida.
—Mi estimado líder del gremio, Tobías. Espero haber entendido mal. ¿Me está amenazando? No, no, no lo creo eso no sería propio de un adulto y ni digamos del maestro. ¿Verdad? —Con la cabeza en alto Celebna salió junto a Nia del gremio sin que nadie pusiera alguna objeción—.