Capítulo 3 ¿Soy un perseguido?

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Estando en su oficina el maestro Geibriel no podía dejar de pensar en las palabras de su familiar. “Deja de hacerte el estúpido, el chico es más que apto para ser un aventurero, pero si continuas solo nos arrastrarías a la muerte”. Geibriel fue sacado de sus pensamientos al escuchar el insistente toquido a su puerta. —Maestro Geibriel, lo busca el maestro Ossno. —Adelante, déjalo pasar. —Geibriel, amigo mío. ¿Cómo asestado? —Deja las tonterías Ossno y ve directo al grano. —Tan directo como siempre, sabes, me llego el rumor que un distinguido m*****o de nuestro grupo solicito un examen a la unión de aventureros. —Ja. ¿Qué rápido corren los chismes? Pero es extraño, nunca habías venido por ningún otro comerciante. —Por todos los dioses Geibriel, acaso no escuchaste dije “distinguido”, esta persona es muy importante para el comercio que no podemos permitir que se exponga innecesariamente. —Entiendo, pues no te preocupes, ningún distinguido m*****o de la unión de mercaderes ha venido. —Ossno se regodeo mientras su abultado estómago brincaba involuntariamente—. Ambos maestros se toleraban pero no significaba que fueran amigos, si no fuera por el bien del reino serian dos agrupaciones totalmente indiferentes salvo para los negocios. —Eso me tranquiliza. Abusando de tu cortesía Geibriel, serias tan amable de informarme si en el futuro viene algún mercader a solicitar el examen. —Por supuesto que sí mi querido Ossno, pero todo esto es un poco, como lo diré, peculiar, no lo crees, anda ¿dime que está pasando? —No hace falta que te pongas así Geibriel, de todas maneras tenía pensado decirte. El honorable mercader está bajo la protección de la señora Roci, con esto entenderás que no puedo darte su nombre o alguna característica física, solo te pido los nombres de quien venga a solicitar el examen del resto nos encargamos nosotros. —No sé porque complicas las cosas, no sería mejor dar todos los detalles así podría publicar. —Espera. —Interrumpió Ossno—. No, no, no y no. Nadie se puede enterar de esto, si la información llega a oídos extraños sería una gran catástrofe-. La conversación entre los maestros se alargó inútilmente; ya que, regresaban al mismo punto, es decir retomaron el acuerdo de informar si algún mercader llegara a solicitar el examen. Por fin Celebna tenía todo listo y empacado, el letrero estaba puesto y los arreglos de la cuenta arreglada para que se refleje en su bolsillo la cantidad de dinero que necesite. El joven observo el lugar por un momento con nostalgia para luego bajar al sótano donde seguiría un pasaje que lo llevará a pocos pasos de la entrada a la ciudad. El chico se colocó un cubre bocas seguido de mi capucha y se encamino hacia las puertas de la ciudad. Estando allí, entrego su identificación de aventurero al guardia quien la reviso para luego solicito el impuesto de 3 monedas de cobre para salir de la ciudad por motivos de viaje. Ese impuesto era porque el viaje no era por alguna misión y era escoltaba de nadie. Celebna no le dio demasiada importancia al impuesto que pago y se apresuró a salir ya que la fila estaba muy larga. El nuevo aventurero camino por lo menos unas 6 horas y se encontraba donde el camino se dividía en 4 direcciones, dos de ellos me llevaba a otras ciudades fronterizas, uno más apuntaba hacia una ciudad más al centro del país y el ultimo me adentraba al bosque. Un lugar que prácticamente era el centro del reino y donde la mayoría de las criaturas vivían. Celebna estuvo tentado de ir a otras ciudades pero su objetivo estaba claro. El camino que lo adentraba al bosque en sí, era un atajo para la capital y como una ganancia extra podría obtener materiales. Decidido se encamino al bosque y más o menos a unas tres horas de haber reanudado su marcha sentí una presencia y al no percibir hostilidad deje que se posara en mi hombro. Grande fue su sorpresa al identificar a su visitante. —Mi estimado Eolos. ¿Que lo trae por aquí? —En realidad solo tenía ganas de charlar, Celebna. —Ya veo y disculpe mi rudeza. ¿Usted no fue enviado para localizarme u obtener información? —Interesante, me agradas chico, puedes estar tranquilo, yo solo vine para charlar con un amigo. La respuesta de Eolos lo tranquilizo; sin duda, no le hubiera gustado pelear contra él. El viaje estuvo más relajado con la compañía de Eolos, la plática solo eran cosas triviales. Por parte de Eolos, él contaba anécdotas que le sucedieron junto a su maestro cuando este era más joven, también ayudo a recolectar plantas, combatieron con una que otra bestia que les acechaba. Ver y sentir como Eolos peleaba usando su magia era simplemente increíble, en más de una ocasión Celebna no tenía que hacer absolutamente nada, solo se dedicaba guardar los cuerpos de las bestias en su bolso multiusos, sacar los corazones de mana y si se necesita separar las partes valiosas de la criatura. El tiempo que pasaban juntos estaba corriendo muy rápido que en un parpadeo nos alcanzó la noche. Como siempre lo hacía Celeb en cualquier viaje busco una zona cómoda para acampar y levanto una barrera. —Celebna. ¿Esta barrera? —Eh, oh, no te preocupes es muy segura, incluso tiene capacidad de camuflarse con el entorno. —Interrumpió Celebna—. Al parecer Eolos se sintió más seguro una vez que Celebna explico parte de las funciones de la barrera ya que solo se acomodó a su lado dispuesto a dormir. Celebna intento dormir pero algo no se lo permitía, una sensación, no un presentimiento, en definitiva algo sucederá y tenía que estar listo. Celebna abrió sus ojos un poco exaltado. Por un segundo pensó que su barrera había caído pero esta seguía intacta, lo que si escucho fue unos sonidos de sollozos, maldiciones y llanto. Observo a Eolos por si se había despertado pero él seguía durmiendo con una pequeña burbuja de moco saliendo del pico. Celeb sonrió un poco antes de deslizarse con cuidado para no despertarlo. El chico camino por unos minutos hasta llegar al origen del escándalo. Frente a él se encontraba un campamento, en apariencia lucia como un contingente de comerciantes, pero al observar las carretas se podía notar un trasfondo; en definitiva, estos carros traen algo más que granos. De repente uno de los chicos que se encargaba de vigilar llego gritando. “¡Rápido! ¡Rápido! ¡Vienen los aventureros!”, sus gritos simplemente se aplacaron cuando una flecha atravesó su cabeza llamando la atención del resto quienes dejando todo trataron de emprender su huida; sin embargo, ellos ya estaban sobre el campamento. En cuestión de minutos, el campamento quedo en escombros. Los pocos traficantes que lograron escapar fueron perseguidos por los aventureros, Celebna espero hasta estar seguro que no había nadie cerca, agudizo su oído consiguiendo escuchar un llanto. Aunque sabía que solo él se encontraba en el área continúo el camino sin bajar la guardia. Celebna llegó hasta una carreta humeante debido a las flechas de fuego lanzadas sobre esta, aparto unos escombros y fue allí cuando vi a una mujer agonizando. Ella se encontraba boca abajo habiendo recibido todo el daño en su espalda. Él se acercó lo suficiente hasta que la vio, la mujer tenía algo en sus brazos, con mucho cuidado movió el ahora c*****r encontrándose a un pequeño de unos 5 años inconsciente debido al peso de su madre Sin duda, si hubiera llegado un poco más tarde también el niño hubiera muerto. Mientras revisaba al pequeño, Celeb pudo sentir unas presencias acercándose por lo que se apresuró a dejar el sitio. Una vez estuvo cerca del campamento Celebna reviso los alrededores tranquilizándose un poco al sentir el sitio seguro. —Al fin llegas, estuve a punto de ir a buscarte. —La voz de Eolos me sorprendió ya que me había olvidado completamente de él—. —Lo siento Eolos, escuche ruidos y encontré a este pequeño. El joven aventurero explico todo lo sucedido y como lo esperaba el ave no se sorprendió. Eolos le explicó que en su mayoría Xeico era un país seguro, pero todavía presenta problemas de esclavitud, discriminación, abusos de poder, tráfico de personas y por supuesto drogas dañinas para los seres humanos. La charla duró hasta el punto en que los primeros rayos del sol comenzaron a llenar el claro en que estaban durmiendo; Sin embargo, no era lo único que llegaba a su campamento. Celeb se levantó colocando al niño en su espalda amarrado con unas sábanas y Eolos se posó sobre su hombro. —Pero miren. ¿Qué nos encontramos? ¿Estás perdido niño? ¿Estás solo o te abandono tu equipo? —Las provocaciones del tipo eran obvias, pero sus compañeros lo calmaron—. —Tranquilízate idiota. ¿Acaso no ves?, en su pecho hay un botón de la unión, eso indica que nuestro amigo es un aventurero, escucha chico, solo queremos un poco de agua y comida, nuestra misión nos llevó más tiempo de lo esperado y se nos agotaron las provisiones. —Lo siento, solo traigo lo necesario para mi viaje, lo único que me sobra es esto. —Celebna agarro una cantimplora y se la lanzo a la mujer quien la tomo de una. —Gracias, con esto podremos hidratarnos, por cierto si piensas ir a la ciudad central del oeste podemos viajar juntos, así sería más seguro que estar solo. —Lo siento nosotros nos dirigimos a la capital por el paso del bosque. —Celeb noto como la chica sonrió mientras le daba un sorbo a la botella—. —Si es así no hay nada que hacer, gracias por el agua, cuídate y suerte con tu viaje chico. ¡Bastardos! Ya descansaron lo suficiente. ¡Vámonos! En definitiva era raro, claramente el primero tenía la intención de robarle a Celebna pero la chica lo detuvo. Celeb miro de reojo a Eolos y entonces lo entendió, la mujer había reconocido al familiar del líder del gremio de su ciudad. — ¿Por qué te acobardaste Lucia?, él era una presa fácil. —Serás idiota, si lo hubiéramos atacado en este momento en el mejor de los casos estaríamos muertos, ¿acaso no viste el ave que estaba en su hombro? — ¿Qué? Ese pequeño loro —En definitiva te le caíste a tu mamá cuando eras pequeño, ese pájaro era Eolos, el familiar del ex guardia imperial Geibriel o me equivoco Matías. —No, mi familiar lo reconoció de inmediato. Los aventureros que quisieron robarle a Celebna estaban llenos de dudas, en primer lugar. ¿Qué hacia un familiar con alguien que no sea su maestro?, lo segundo era saber la identidad del chico. Mientras tanto, Celebna le mostraba a Eolos todo el desastre hecho por esos aventureros que destruyeron la caravana y aprovecho el momento para sepultar los cuerpos de las personas fallecidas. En especial al de la madre del niño quien en realidad era una esclava, este echo obligo a Celebna a revisar al pequeño en busca de alguna marca de esclavitud. Afortunadamente según Eolos el niño era muy pequeño para soportar la marca. Al terminar sus asuntos ambos continuaron el viaje hasta llegar a un lago donde tomaron un descanso —Eolos, si este niño no tiene la marca. ¿Quiere decir que es un niño libre? ¡Verdad! —Por supuesto, pero al no tener familia y dependiendo de la ciudad puede ir a un hogar infantil hasta tener la edad suficiente para ser marcado como esclavo de la nación o tener la oportunidad de que alguien lo adopte; sin embargo, esa posibilidad es muy pequeña. —Eolos. ¿Yo puedo adoptar al pequeño? —El ave se quedó mirando a Celebna con intriga y sorpresa—. —Puedes, ya que eres mayor de edad pero ya estamos muy lejos de la ciudad. —Entiendo. Entonces no me queda de otra más que regresar. —Celebna se apresuró a tomar sus cosas, las guardo, cargo al niño mientras hacia una profunda respiración—. Eolos observo todo con atención, solo tenía 2 días de viaje pero había avanzado mucho en el recorrido y el chico estaba dispuesto a regresar en sus pasos para adoptar al hijo de una esclava. El ave no pudo más y sacudió la cabeza. —Celebna. Hay otra forma pero tendrías que confiar en mí. El chico miro con curiosidad a al ave pero dio un asentimiento para que continuara. —Como sabes mi maestro es un completo inútil por lo tanto yo cargo varios formatos y documentos que generalmente el utiliza o puede necesitar, mira, estos son documentos de adopción, solo necesitas llenarlos, la huellas del pequeño y una hebra de su cabello. Por supuesto que debo admitir que he viajado contigo, que conozco tu ubicación y testificar que eres autosuficiente para la manutención, teniendo todo listo yo te traeré la tarjeta de vida del infante. Celebna tomo los papeles y conforme leía los llenaba, datos generales, cuenta de ahorros, negocios, propiedades, etc. Ya solo le faltaban los datos del pequeño. Especialmente se detuvo en el rubro de Nombre, lo pensó por un tiempo, miro al niño, a Eolos, los alrededores, cualquier cosa que le diera una idea hasta que por fin sonrío mientras escribía en, “Nombre: Nia Andel” pronunciándolo en vos alta, coloco las manos y los pies del niño y gracias a la magia estos se grabaron sin problemas, habiendo terminado enrollo los documentos para entregarlos a Eolos quien con su magia los desapareció. —Está todo listo Eolos, te lo encargo mucho. —No te preocupes me aseguraré que todo se arregle lo más rápido posible. Por favor espérame en este sitio hasta mañana. —Muy bien aquí estaremos esperando tus noticias. —Eolos comenzó a brillar hasta convertirse en una bola de luz que desapareció con el viento—. En la oficina de Geibriel el ambiente se encontraba algo pesado. — ¿Parece que están muy emocionados? —Al sobre ponerse la voz, el resto se calló al instante—. —Eolos ¿qué haces aquí? ¿No te he llamado? —Eso lo se amó idiota, estoy aquí para realizar un trámite. —Lo sé, lo sé. Tengo mucho trabajo atrasado, pero tendrá que esperar hay cosas más importantes que debo atender. —Escúchame pedazo de maestro basura, tú me vas a tender o te juro que las consecuencias serán graves. Las 3 personas restantes simplemente se quedaron al margen de la conversación, el tono con el que Eolos estaba hablando indicaba que se encontrarían mejor con la boca cerrada mientras observaban a un Geibriel muy sorprendido por la actitud de su familiar. Geibriel estaba muy descolocado por decirlo menos. Era consciente que siempre había sido irresponsable, incluso sabía que si el gremio marchaba bien era gracias a sus asistentes, en resumen nunca fue una persona muy hábil para tomar responsabilidades pero esta era la primera vez que su familiar se lo echaba en cara. —Mis estimados señores podrían salir un momento, necesito atender algo urgente. —Espera amo tonto, ellos también tienen que estar presentes. —Dando un suspiro de cansancio hiso un ademan para que todos se sentaran—. —Entonces Eolos ¿cuál es la emergencia? —En primera, no es una emergencia. Segundo es una petición mía, por último ustedes 4 deben jurar guardar el secreto. —Sorprendidos los presentes solo asintieron dando su promesa de silencio entonces fue cuando Eolos dejo caer unos documentos en el escritorio. Mientras tanto en el bosque Celebna camino unos cuantos metros, esto para estar más cerca del lago alimentado por una cascada. La distancia no era mucha, pero dejo un ligero rastro que solo Eolos podría identificar. Celebna se quitó su ropa quedándose en bóxer, con mucho cuidado fue guiando al pequeño entre risas y juegos, ambos se acercaron a la orilla del lago donde tomaron un agradable baño, limpios Celebna, se envolvió en una toalla mientras secaba con otra al pequeño Nia. Lo vistió con unos pantalones cortos color azul marino una camisa azul cielo que tenía un sol estampado enfrente, calcetas blancas y unos lindos zapatitos con dibujos de peces. Vestido Nia, Celebna termino de secarse y se vistió con unos pantalones tres cuartos color arena, una camisa blanca con franjas azules en su contorno, calcetas y sus ya cómodos zapatos de viaje. Limpios, el siguiente paso era preparar el almuerzo, si bien traía todo lo necesario para cocinar cómodamente uno nunca sabe quién está cerca por lo que solo se dedicó a juntar unas piedras. Sacó de su mochila los utensilios, comida y con una pequeña mesa plegable que cabía en su maleta comenzó a cocinar, el aroma fue llenando el lugar ocasionando que ambos estómagos gruñeran, tanto el peque como Celebna se miraron un segundo para luego dejar salir una sonora carcajada. Llenos, se acostaron en el pasto para reposar la comida. Especialmente Nia quien se quedó profundamente dormido. —No me gusta que me observen mientras duermo. —Las palabras serias de Celebna consiguieron que 4 personas salieran del bosque—. —Lo siento; solo que, ver como estaban tan despreocupados en medio del bosque nos impresiono. — ¿Algo más? —En definitiva el tono de Celeb no era amistoso ante el argumento de uno de los extraños—. — ¡Tu! Cabron, como te atreves a responder de una forma tan grosera. Nosotros somos los héroes que salvarán al mundo. —El chico con la apariencia más joven hablo con mucha soberbia, mirando a Celebna por debajo del hombro—. —Enserio. Wow, ¡felicidades!, ahora podrían seguir su camino tengo ganas de dormir y ustedes me incomodan. —El sarcasmo de Celebna fue sorprendente para los 4 héroes—. El hombre quien parecía ser el mayor al menos en altura dio unos pasos. —Sentimos haberte molestado pero, en estos momentos no tenemos comida ni agua y para serte sincero el aroma de tu comida fue lo que nos trajo hasta aquí pensando que se trataba de algún campamento. — ¡Cállate Siul, es su obligación! —Ja, mi obligación. ¿Dame una razón para sentirme obligado y darte mis cosas? —Eres idiota. Somos los héroes que salvaran a este mundo, por lo tanto también tu trasero y del mocoso. —La paciencia de Celebna no era mucha, y ese chico le estaba tocando los pies—. Esta Vez fue una de las mujeres que callo al chico latoso. —No le preste atención a Tony. El solo está hablando tonterías, yo te aseguro que no buscamos problemas. Las palabras de la mujer parecían ser sinceras pero la forma y movimientos sensuales no terminaron de convencer a Celebna. Aparentemente el grupo no tenía intenciones de causar problemas, de los 4 individuos que daba una chica muy mona, que se mantenía en silencio, no se sabía si era su personalidad o simplemente calculaba la situación. Los nervios de Celebna se estaban crispando, pero un ligero “papi” lo calmó, era Nia que apretaba su dedo meñique mientras dormía. Resignado, Celebna separó la manita de Nia para levantarse. —Siéntense. Mencionó Celebna mientras buscaba unos cuencos en su mochila para servir la comida y unos vasos donde les daría algo de café. Los héroes se sorprendieron por el repentino cambio de actitud, al principio se acercaron con desconfianza pero el aroma de la comida los convenció de las intenciones de Celebna. Sentados en un medio círculo teniendo frente a ellos a Celebna los héroes tomaron su plato dando el primer bocado, sin embargo. —Vez. ¿Qué te costaba darnos un poco? Ahora podrás platicar que los 4 héroes comieron contigo. — ¡cállate Tony! —Le regañaron los otros chicos por su falta de respeto—. — ¿En serio? La verdad no estoy seguro de hacer eso señor héroe. ¿Qué pensarían mis amistades si les platico de un héroe que busca salvar al mundo pero no puede cuidar de sí mismo? De un héroe que va en una aventura sin comida, agua, es más, exigiendo lo que no le pertenece. ¿Enserio cree que me gustaría presumir de tal persona? Si la situación ya era incómoda, las palabras de Celebna termino por tensarla. —Es suficiente. Chicos ya es hora de irnos. La mujer que no había hablado desde que llego el grupo, por fin abrió la boca. Ella puso con cuidado su plato junto al basó en el suelo, se levantó y dando una pequeña reverencia dio vuelta para seguir su camino. Los otros tres poco apoco siguieron su ejemplo, uno a uno siguió a la chica, el último fue Siul, se notaba que tenía la necesidad de decir algo; sin embargo, solo mordió su labio inferior. Celebna era consciente de sus palabras pero en verdad el chico llamado Tony había acabado con su paciencia, resignado levanto y limpio los trastes, desafortunadamente alguien lo observaba cabizbajo y solo se dio cuenta cuando estuvo a punto de acostarse. —Pa, papi, nojado. —No hiso falta decir o hacer nada Celebna comprendió el sentimiento de su ahora hijo—. El grupo de Héroes había caminado unos 30 minutos, cada uno con pensamientos muy diferentes, pero el más molesto era Siul, aunque no sabía por qué o con quien. Desde que llego a este mundo, vio, escucho cosas horribles, en definitiva él era fuerte y bendecido para realizar su deber sin embargo lo que le habían dicho indirectamente era cierto, su cabeza era todo un alboroto, recientemente se preparaba para el examen de admisión de la universidad y ahora se encuentra en otro mundo listo para pelear mientras rogaba por comida, todo por el viaje de entrenamiento que el rey del imperio había ordenado. Supuestamente el viaje seria tranquilo, pero la actitud de la princesa que los acompañaba junto a la de Tony les había costado sus provisiones, sin mencionar que el rey de este país se había enterado de su presencia, otro motivo por lo cual viajaban por el maldito bosque con las manos vacías. —Siul, por favor espere. Al principio el héroe creyó haberse imaginado la voz pero un par de veces más llamándolo fueron suficiente para que se detuviera; sin embargo, no fue el único, a pocos metros sus compañeros también lo hicieron. Justo al voltear se toparon al joven que momentos antes les había dicho sus verdades. — ¿Qué sucede? Este, mmm? —Mi nombre es Celebna y él es Nia, anda niño, vamos. Siul observo como detrás de Celebna caminaba el niño que momentos antes dormía. Este niño haciendo acopio de todas sus fuerzas dio unos pasos mientras cargaba una caja envuelta. —Ten, pa ti, papi yo, todo pa ti. —Empujó la caja a los pies del héroe para luego caminar hacia Celebna—. —Siento lo que dije. Por cómo se ve no lo han tenido fácil, si lo que tu amigo latoso dijo es verdad eso explica por qué tomaron este camino y no traen provisiones. —Gracias Celebna, pero. —No te preocupes, no sirve de nada negarlo. Este país no tiene héroes, eso solo me deja una sola explicación, si ustedes son héroes están aquí de infiltrados, algo que no pudieron mantener en secreto y los descubrieron, eso nos trae a este momento, cruzar el bosque para regresar al imperio. —Todos estaban sorprendidos, nuevamente eran puestos al descubierto—. Celebna no tenía malas intenciones, él tomo a Nia en brazos dispuesto a regresar. —Espero disfruten de la comida. —Se despidió pero una voz calmada, suave y hasta cierto punto dulce lo detuvo—. — ¿Quién eres tú? ¿Eres un soldado? ¿Nos preparaste una trampa? —Celebna miro por encima de su hombro para ver a la chica mona que siempre se había mantenido callada—. —No, no soy soldado, no tengo intenciones de poner o hacerles alguna trampa, es más, quien sea yo es algo que no te importa. —Uhm, sabes muy bien que no puedo dejarte ir, eso sería, peligroso. —El tono calmado y suave ya no se encontraba en sus palabras ahora estaban llenas de maldad—. La chica no dio tiempo de hacer o decir nada, en segundos tenía un bastón en su mano. “Luz divina, luz de la libertad, destruye a mis enemigos, erradica su existencia, magia imperial, juicio del alma”. Un trueno retumbó en todo el lugar y del cielo cayeron rayos impactando el sitio donde se encontraba Celebna, Nia y Siul. El polvo se levantó, árboles y piedras volaron, sin duda un poder abrumador, Tony y su amiga a penas se mantuvieron fuera de peligro, ellos no creían lo que veían, su amigo, su compañero, había muerto. Satisfecha con su acto la mujer hablo. —Sé que estarán tristes por su amigo, pero saben muy bien que no podía dejar un cabo suelto. —Ya veo, magia imperial. ¿Entonces eres una princesa? —La princesa quiso responder pero su boca fue cerrada de tajo—. No, no te estoy preguntando, aquí lo más importante es. ¿Cómo te atreves a atacar a mi familia? ¡Maldita perra! Celebna estaba encabronado y con un movimiento de su mano mando a volar a la princesa, la hacía chocar con árboles, escombros, la levitaba varios metros solo para dejarla caer en peso muerto. La mujer no podía gritar, quejarse, solo se veían lágrimas en sus ojos, cuando Celebna estuvo satisfecho la dejo en paz sin antes estrellarla contra el suelo una vez más. —Coff, coff. ¿Cómo es posible? Ese conjuro era suficiente para matar a un héroe. —Entonces debo de dar gracias a los dioses de no ser uno. ¿Verdad princesa? —Escupió Celebna, mientras se preguntaba de que iba todo esto—. Ahora lárguense de este país. —Ja. Crees que dejándome ir te salvará de las consecuencias. —Aun tienes fuerza estúpida. ¿Consecuencias de qué? ¿Dime, si te mato me podrán culpar siendo que tú nunca estuviste en este país? Se agradecida de seguir con vida. Ahora, si piensas que tendrás oportunidad de decir o hacer algo contra mi estas tonta. Celebna soplo sobre su rostro haciéndola dormir. —Váyanse y para serles honesto. ¿Están seguros de querer servir a un imperio que no duda en matarlos solo por un cabo suelto? —Celebna dejo de darle vueltas al asunto y regreso a su campamento dejando a los tres héroes atrás—.
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