—¿Tu departamento? O el mío- me preguntó. Pensé que quería conocer el espacio donde vivía, pero hasta que no recuperara la memoria del todo, no podía tener la seguridad de que esta vez, si me elegiría para compartir su vida para siempre. Lo amaba y estaba segura de que él también a mí, nuestro amor de adolescentes había superado el tiempo y la distancia. Estaba dispuesta a correr el riesgo, iba por todo en esta segunda oportunidad que me daba la vida, pero tenía que protegerme y, sobre todo, llevarme las cosas con calma, esta vez no solo era yo, también tenía que pensar en mi hijo y su seguridad emocional era lo que más debía preocuparme. —En el mío —Contesté y me dejé llevar por sus besos. Todavía la aseguradora no resolvía el problema de su auto, así que salimos de la cafetería y abo

