—Vine a verte porque si yo no vengo, tú no eres capaz de salir de tu cueva para ir a visitarme— dijo Peri apenas cruzó la puerta. —Amiga bien sabes que no me gusta salir mucho, pero si pensaba visitarte. —Sí supongo que pensabas hacerlo en el dos mil cincuenta y dos ya cuando seamos un par ancianitas y me visites en mi habitación del asilo. —Tú como siempre eres una exagerada. —Bueno quizás sí, un poquito. Vamos quiero que me cuentes todo lo que has hecho en estos días en lo que en los que has estado viviendo en este departamento. Déjame decirte que está pequeño pero muy mono, muy a tu estilo. ¡Ah! pero antes déjame enseñarte lo que te traje. Peri estaba obsesionada con el esoterismo, los signos zodiacales y el tarot y todo lo que tuviera que ver con leer el futuro y los rituales para

