Llegué a mi casa y me extrañó que Morelia no estuviera, siempre que salía me enviaba un mensaje para avisarme que saldría y dónde iba a estar para que fuera por ella. Odiaba no saber a dónde había ido. Ella siempre me informaba de cada uno de sus pasos y la incertidumbre me mataba. Sí, sabía que era muy controlador de mi parte, pero de alguna manera me sentía responsable de ella, me gustaba cuidarla y que se sintiera protegida por mí. Le envié un mensaje para preguntarle dónde estaba y no me respondió, le llamé al móvil y me cortó la llamada, lo intenté de nuevo y me di cuenta de que había apagado el teléfono. Sabía que algo andaba mal, ella nunca me haría algo así si no estuviera molesta por algo, o atendiendo algo de suma importancia. Me ponía mal pensar que le hubiera pasado algo. L

