GIANNA Sentí sus manos en mi espalda maniobrando entre los hilos. Pasaron un par de segundos cuando sentí que mi abdomen y espalda se sentían liberadas. Bien, ya estaba, comodidad al fin. Justo cuando estaba por reincorporarme sentí que sus manos se adentraban en mi espalda para poder aflojar aún más el corsé, pero cuando terminó sus manos subieron por mis piernas y colocaron su pantalón justo sobre mi trasero. Me aclaré la garganta enterrando mis uñas de forma ligera en la pared cuando sentí sus manos jugueteando con la parte de abajo de mi vestido. Deslizó sus dedos en mis muslos y se apegó a mi cuerpo haciéndome parpadear perpleja cuando su tacto llegó a mi ropa interior. ¡Joder! ¿Qué estaba haciendo? Bien, no sabía qué pasaba con él, pero parecía estar dispuesto a negarme todo y

