Después de una noche desenfrenada me despierto con la claridad que va entrando a través de las cortinas ya que la ventana se ha quedado abierta.
Busco esconder mi rostro debajo de su cuerpo para que no me de la luz, él se mueve un poco.
- Cariño, me haces cosquillas. - Me dice sin dejar de reír.
- No quiero la luz. - Le digo aún debajo de él.
- Muy fácil. - Dice buscando la manta y poniéndola encima.
- Me da calor. - Me quejo como una niña pequeña.
- Entonces levántate y cierra la ventana. - Me dice haciendo que lo mire de mala manera por debajo de las sábanas.
- No me quiero levantar. - Me sigo quejando.
- Ven aquí. - Dice riendo y sacando las sábanas junto a la manta para poder ubicarse encima de mi aun yo estando boca abajo y empezar a hacerme cosquillas.
- Para. - Digo sin poder hablar mucho a causa de las cosquillas.
- No creo que quieras dormir más. - Me dice cuando acerca sus labios a mi cuello haciendo que mi cuerpo reaccione.
- ¿Tú no te cansas? - Le digo evitando reirme al sentir su cuerpo sobre el mío.
- Noto que tú tampoco te cansas. - Me susurra al oído cuando lleva una de sus manos por dentro de mi ropa interior.
Se levanta un poco y me ayuda a dar la vuelta para quedar boca arriba y acomodarse encima para empezar a besarme.
Así empieza nuestra mañana entre juegos de seducción que nos hacen perder el sentido del tiempo y llevarnos a ese paraíso donde sabemos ir desde que estamos juntos.
- Te amo. - Le digo cuando cae a mi lado y yo acomodo mi cabeza en su pecho.
- Y yo a ti princesa. - Dice mientras juega con mi cabello y me da besos en la cabeza.
- ¿Sabes que tenemos que levantarnos? - Le pregunto mientras me acomodo para poder verle a los ojos.
- ¿De verdad tenemos que levantarnos? - Pregunta haciéndome reír.
- Quedamos en comer con los chicos antes de que tú y Alberto se vayan cada uno por su lugar y nos dejen aquí solas. - Le digo poniendo mi mejor cara de cachorrito.
- Si te quedas aquí sola es porque quieres, ya te propuse que vengas a Barcelona conmigo. - Me dice mientras que con su dedo juega con mi nariz.
- Te dije que no puedo ir porque algún día quiero terminar la Universidad.
- Tienes razón, pero de verdad, quiero que vengas conmigo a Barcelona y a todos los viajes que hagas.
- Aunque termine la uni eso no podrá ser muy seguido, recuerda que tenemos carreras diferentes.
- Ya lo sé, pero siempre que podamos nos vamos a escapar. - Dice mientras me abraza fuerte.
- Eso sí que puede ser. - Digo riendo. - Teo que me vas a sacar el aire. - No puedo parar de reír.
Se levanta rápido de la cama y empieza a tirar de mí por los pies, no entiendo nada pero trato de agarrarme como puedo para que no me lleve con él a donde quiera llevarme pero la risa es traicionera porque hace que pierda la fuerza para él conseguir levantarme y llevarme en su hombro, me voy a quejar para que me bajé pero con la maravillosa vista que tengo no hago objeción ninguna.
- Me encanta la vista que tengo ahora mismo. - Le digo mientras agarro su trasero desnudo.
- Lo que acabas de hacer merece un castigo. - Me dice riendo y entra al baño.
- ¿Qué vas hacer? - Le pregunto a risa. - Bájame. - le gritó cuando veo que su intención es meterme bajo la ducha y sin calentar el agua antes. - Teo nooo. - Le gritó pero al bajarme posa sus labios sobre los míos haciendo que haga silencio.
- Ssshhhh. - Dice sobre mis labios y yo me dejo perder en ellos.
- Está fría. - Grito queriendo salir de la ducha.
- ¿Dónde vas? - Pregunta riéndose. - Ya estás mojada y si sales mojaras todo y te puedes caer.
- Ponla caliente. - Le digo poniéndome detrás para que el agua le caiga a él y no a mí.
- No creo que haga falta calentarla. - Dice mientras se da la vuelta empieza a besarme haciendo que mis piernas se enteren en su cintura y así nuestros cuerpos empiezan a calentarse aún cayendonos el agua fría.
- Amor, que llegaremos tarde. - Me grita desde el salón para que salga ya.
- Ya estoy, ¿Qué tanto gritos? - Le digo cuando saldo de la habitación vestida con unos tejanos bien pegados azules gastados y en la parte de la rodilla rotos y una camiseta suelta sin mangas y el pelo suelto y zapatillas de tacón n***o a juego con la camiseta.
Me quedo mirándolo y es que el está guapísimo con esos pantalones negros también rotos en las rodillas con zapatos del mismo color y una camisa blanca señida a su cuerpo.
- Estás guapísima.
- Estás guapísimo.
Decimos al mismo tiempo y nos echamos a reír.
- Vamos antes de que me arrepienta de querer salir. - Dice haciendo que me ría.
Llegamos donde Dani quienes y ya nos estaban esperando para comer.
- Siento que lleguemos tarde. - Digo nada más entrar ya que tengo llaves y no tenemos que picar y esperar a que nos abran la puerta.
- Creíamos que ya no llegarían. - Dice Alberto al salir de la cocina para saludarnos.
- Estuvimos a punto. - Dice Teo todo serio.
- ¿Puedes ser más mentiroso tú? - Le pregunto a risas y dándome un golpe en el hombro.
Saludamos a las chicas y nos vamos a la mesa, comida agradable entre charlas y risas y puedo notar la complicidad que hay entre ellos tres, la verdad es que ya los veo como la familia que tanto Dani ha soñado tener.
Después de dejar a los chicos en la estación nos vamos a casa no sin antes pasar por la heladería y comprarnos tres tarros de helados. Fresa con vainilla, chocolate con vainilla y pistachos, nuestros sabores preferidos.
Llegamos a la casa para ponernos a ver nuestra serie que nunca vemos ya que es muy poco lo que estamos juntas y la queremos terminar las tres a la vez.
Pero Dani ya decidió decirle la verdad aunque mamá no pueda venir porque no está muy bien de la espalda para un viaje en tren, lo que Clau no tiene ni idea de lo que vamos hablar con ella.
- Que bien, día de chicas. - Dice Clau tirándose en el sofá con un termo lleno de zumo en una mano y el helado en la otra.
- ¿Cuántas veces te tengo que decir que no te tires así en el sofá? - Le reclama Dani ejerciendo de madre aunque Clau no tenga idea.
- Ya lo sé Dani, es que tenía mucho que no peleaba conmigo. - Le dice haciendo que me ria, pero esa risa se me va cuando veo la cara de pensativa que tiene Clau.
- Enana, ¿Te pasa algo? - Me mira como si me tuviera pidiendo perdón por algo y no entiendo el porqué. - Después me dice que te pasa ¿Vale? - Y me responde con una leve sonrisa.
Le preguntaré qué le pasa cuando Dani termine de hablar o tal vez mañana o quizás nunca porque no me perdone que no le haya dicho lo que Dani está intentando decirle ahora que está sentada frente a ella.
- Clau, tengo que hablar algo muy serio e importante contigo. - Dice Dani y Clau me mira y vuelve a mirar a Dani.
Pero antes de que Dani empiece hablar la noto nerviosa y es algo que no me gusta, ayer no estaba así, ¿Por que hoy si? ¿Será que sospecha algo?
Dani empieza hablar y Clau escucha todo y se queda en silencio, sin reacción mientras Dani está que no aguanta las lágrimas, me quedo mirándola porque conociéndola esa no era la reacción que esperaba de ella, la verdad es que esperaba que se levanté maldiciendo todo y a todos por no decirle nada, es una niña buena pero cuando se le ocultan las cosas se pone insoportable y esta reacción de ella me deja sin saber como reaccionar yo o la misma Dani que está sin quitarle la mirada de encima.
- ¿Y dónde está mi papá? - Pregunta de la nada.
- No lo sé, ni siquiera se quien fue. - Le responde Dani y yo aún me quedó mirando la reacción de Clau que no es apta de ella.
- ¿Te violo? - Le preguntó repimiendo un sollozo y puedo ver algunas lágrimas que salen de sus ojos.
- Si. - Le dijo Dani y puedo notar el nudo que tiene en la garganta.
- Odio a los hombres. - Escucho a Clau hablar con rabia.
- No todos son iguales cariño. - Le dice Dani.
- Sólo tienes que mirar a Teo y a Alberto y como ellos hay muchos más como lo fue Andrés. - Le digo ya que el tono de su voz me rompió el alma, nunca había hablado así.
Levanto la cabeza y vi como caían las lágrimas a su pierna. - Cariño, eso pasó hace mucho, ya no tiene caso recordarlo y tú estás aquí con nosotras. - Le dice Dani arrodillándose frente a ella para limpiar sus lágrimas que no dejan de caer.
- Peque, es cierto lo que dice Dani. - Digo sentándome a su lado. - Eso pasó hace mucho, yo ni siquiera lo recuerdo.
- Pero yo sí lo voy a recordar. - Dijo rompiendo a llorar y Dani y yo nos miramos con los ojos muy abiertos, no puede ser lo que estoy pensando. - Yo no quería. - Sigue hablando sin dejar de llorar. - Yo no quería y él me obligó, me dijo que no iba a pasar nada y al final paso, paso sin yo querer que pase. Yo no quería, lo juro, juro que no quería y él me obligó.
Esas palabras me rompen el alma porque si que recuerdo cuando Dani llegó llorando a casa porque un hombre le había hecho daño, en ese entonces yo no entendía nada, pero con el tiempo comprendí el daño que le hizo y ahora está mi peque así, llorando porque también le han hecho daño, cuando quise reaccionar veo a Dani abrazando a Clau, sólo ella sabe cómo se siente la peque en estos momentos.
No decimos nada y nos quedamos las tres aquí en el sofá prácticamente una encima de la otra, Dani está al lado del sofá con Clau recostada en sus brazos y yo encima de Clau sintiendo como Dani por encima de Clau acaricia mi pelo.