Capítulo 1
Es el día más feliz de mi vida y creía que nunca llegaría, casarme con el amor de la infancia es algo que no siempre se consigue y nosotros si lo conseguimos.
Estamos a horas de unirnos para el resto de nuestras vidas, claro más de lo que ya estamos.
Mi Karla es la mujer más hermosa que pueda existir en la tierra, que digo de la tierra, del universo.
Es la que me ha sabido comprender todo el tiempo, la que me ayuda a ser mejor persona cada día y la que me apoya cien por ciento en lo que es esta vida de locos y que tanto me gusta como es la fotografía, esa que nos enseña un mundo paralelo si la sabes apreciar, esa que sólo tienes que mirarla y dejarte llevar por su encanto y mas la del paisajismo que es lo que más me apasiona.
Estoy esperando a que llegue la hora de ir a esperar al amor de mi vida al altar, mientras miro por la ventana de mi habitación como ha quedado el jardín para este día tan especial.
Es una boda muy íntima, ya que mi mánager dice que por el momento y por los trabajos que tengo de por medio es mejor no decir que me caso y a mi niña no le importa seguir siendo mi amiga a vista de todos y mi esposa en nuestra casa.
- Hola Teo Cariño. - Entra mi madre con una sonrisa de oreja a oreja.
- Hola mamá, ¿Has visto a Karla? - Preguntó ansioso dándome la vuelta y mi madre asiente y ríe por la ansiedad que resalta de mis ojos.
- Esta hermosa, al igual que tú. - Dice mientras se acerca para terminar de arreglar el lazo de mi cuello.
Llega el momento de unir nuestras vidas para siempre, la veo entrar junto a su padre y no puedo evitar que mis ojos derramen algunas lagrimillas.
- Por fin mi amor. - Digo cuando su padre me la entrega, no sin antes decirme que cuide mucho del único tesoro que le queda y claro que así lo haré para el resto de mi vida.
La ceremonia pasa entre lágrimas de nosotros y los pocos invitados que nos apetecía que estén con nosotros, pero aun así estamos felices.
La fiesta, la noche de boda, después la luna de miel han sido lo mejor que me pudo haber pasado en la vida y más junto a mi eterno amor.
Nuestra noche, la primera noche juntos como marido y mujer, fue una llena de ternura y sobre todo amor cuando nos entregamos el uno al otro, cuando nuestros cuerpos se encontraron sin alguna tela de por medio, cuando nuestros labios se fundieron y formaron un sólo baile al compás de esa melodía que tanto le gusta a ella, nuestras respiraciones pausadas y que poco a poco nos iba subiendo logrando que quedemos sin aire, pero que aún así no dejábamos de besarnos, cuando sus manos se pasearon por mi cuerpo y las mías por el suyo, fue todo tan especial al momento de ser uno sólo dentro de esta habitación, donde de mi parte sólo existía ella, donde en ningún momento deje de recordarle cuánto la amo y que nunca dejare de amarla.
- Vuelta a la realidad. - Dice mi adorada esposa al entrar en la casa y tirándose en el sofá.
- Y lo peor es que tuvimos que volver para terminar con los dos viajes a las montañas que me faltan. - Digo haciendo pucheros como un niño cuando quiere algo.
- Pero si sigue en pie lo que has dicho tendremos dos años para nosotros solitos. - Dice tirada en el sofá y entiendo que hable desde allí porque yo también estoy cansado.
- Claro que sigo pensando en ese descanso que tanto necesito, mejor dicho necesitamos. - Digo dándole un beso en los labios.
- Que bueno que ya cenamos en el aeropuerto antes de venir, porque estoy tan cansada que sólo quiero dormir.
La levanto entre mis brazos y ella llena toda la casa con su risa y la llevó a nuestra habitación, nos cambiamos la ropa y nos metemos a la cama para descansar y más yo que mañana tengo que ir a Peñalera para tomar las fotografías de la próxima exposición que me asignaron en el Museo
El viaje a la montaña ha sido un éxito y lo que más me gustó fue la sorpresa que me dieron mis hermanos al acompañarme.
- Hola mi amor. - Me dice nada más contestar.
- Mi amor, no sabe cuanta falta me haces.
- Amor, sólo hace unos días y otras veces hemos estado meses separados.
- Pero antes no estábamos casados.
- En eso si que tienes razón, amor has estado genial, ya tus hermanos me han enviado fotos tuyas tomando fotos a las montañas y estas tan guapo.
- Eso lo dices porque me quieres.
- Y porque eres el mejor.
- No sigas que me lo creeré.
Nos reímos de nuestra conversación, estos son unos días alejados después de nuestra luna de miel y ahora hicimos nuestros planes para este tiempo de relajación que me he tomado para disfrutar de mi familia, amigos y la ahora mi esposa y sobre todo amiga.
Entre viajes y viajes con mi adorada esposa nos separamos unos días pero esta vez es ella la que tiene que irse para supervisar unas obras ya que su padre no ha podido ir por motivos de salud.
Yo aprovecho y me voy al estudio en casa de mis padres para ordenar todas las carpetas que aún me quedan allí.
- Hola Teo ¿Cómo estás?. - Me dice Marla al entrar al estudio.
- Hola Sandra, estoy bien y tú ¿Qué tal estás? - La saludo con dos besos.
- Veo que el matrimonio con mi niña Karla te ha sentado muy bien. - Dice mientras se sienta en el sofá provocativamente y yo vuelvo al trípode que está montado sin prestar atención a su provocación.
- No es para tanto, sólo tenemos un papel, ya que todo lo demás sigue igual. - Le comento y ella ríe.
- Yo te veo más.... Cómo decirlo... ¿Interesante? - Me dice y la miró intrigado.
- No entiendo a qué se debe tu comentario. - Le digo sin dejar de mirarla extrañado por esto.
Sandra se pone de pie y se acerca para sentarse justo a mi lado y no se que le pasa pero agarra mi rostro con sus manos e intenta besarme.
- Sandra, que no se te vuelva a pasar por la cabeza el intentar besarme, por Dios eres... eres la mejor amiga de Karla ¿Qué te pasa? - Digo bastante irritado por lo que acabo de intentar.
- No te hagas el loco ahora, sabes perfectamente que me has gustado toda la vida. - Dice y no hago más que mirar a todos lados verificando que no hay nadie cerca y haya escuchado lo que dijo.
Si, efectivamente Sandra un día de copas que salí con los chicos y que nos encontramos por casualidad ella me lo confesó pero no le puse mucha atención ya que estaba bastante tomada, pero ahora rectificó lo que dicen, que los niños y los borrachos dicen la verdad.
Pero con lo que intento hacer ahora se ha pasado y no voy a permitir que lo vuelva a intentar.
- Quiero que salgas de la casa, y la próxima vez que me dirijas la palabra que esté Karla presente ¿Entendiste?
- Aquel día en el bar no pusiste pretexto para hablar conmigo.
- Sandra, estabas tomada y no te iba a dejar sola en esas condiciones.
- Pero no dijiste nada cuando intenté besarte. - Dice acercándose aún más.
- Sandra, si aquella noche no te dejé besarme ahora mucho menos, quiero que lo tengas bien claro.
Se queda mirándome con insinuación y no hago más que tomarla del brazo y llevarla a la puerta, sólo espero que nadie haya visto cómo la saque de la casa ya que estoy en casa de mis padres donde tengo este estudio que es aún más grande que el de mi casa.