Capítulo 45

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Narra Teo Estoy en casa de mis padres y cuando creía que saldría para irme a Madrid llega Mari llorando. - Hey, ¿Qué te pasa? - Nada. - Sube las escaleras y si ella cree que la dejaré así se equivoca y voy detrás de ella. - Teo, no me pasa nada y además tienes que irte a Madrid. - ¿Y crees que te voy a dejar así? Parece que no me conoces, ¿Qué pasó? Respira profundo y empieza a llorar otra vez, me quedo mirándola sin entender bien y no hago más que abrazarla para que termine de desahogarse. - Me está engañando. - Dice de la nada. - ¿Cómo? - ¿Quieres que te explique con lujos y detalles? Pues lo encontré besándose con otra. - Me grita y con toda razón, mi pregunta no ha estado acertada. - Perdón no quise preguntar eso, es que no se como reaccionar. - Perdón por gritarte, tu no tienes la culpa. - Mari, ¿Las cosas no iban bien con ustedes? - Le pregunto con tiento. - Hace tiempo que no me trataba igual y no sabia el porque, creía que era yo pero no, el hecho es que esta con otra. - No te diré que iré hablar con él porque la verdad no creo que me corresponda, lo que si te dire es que el no merece ni una sola de tus lágrimas, eres una mujer fuerte capaz de seguir adelante sola e igualmente no estás sola porque tienes a tu familia. Hey. - Llevo mis dedos a su barbilla para hacer que me mire. - Nos tienes a nosotros y no tienes que aguantar nada a ningún hombre y mucho menos a él aunque sea el padre de tus hijas. - Sus ojos están cristalinos. - Las niñas van a entender si decides separarte son inteligentes. - Gracias. - Me dice con una leve sonrisa. - Para eso estamos los hermanos, mira que tu me diste mis guantazos cuando no quería acercarme a Arli y mira donde estoy. - Le digo y me regala una sonrisa. - No sé si lo pueda ver a la cara y no gritarle sus cuatro verdades. - Si quieres venir unos días a Madrid sólo dímelo. - Asiente mientras se termina de limpiar las lágrimas y me regala otra sonrisa pero esta con decisión a afrontar todo lo que venga de ahora en adelante. - Lo sé hermano, pero ahora vete que no llegaras. - Me llamas a la hora que sea y para lo que necesites. - Si. - ¿Sin falta? - Sin falta. Nos damos un abrazo para después salir de ahí pensando en lo que le tocará aguantar de ahora en adelante. - Teo. - Escucho que me llaman a lo lejos y al darme la vuelta lo veo con una cara de tragedia, pero decido ignorarlo y seguir mi camino para no faltar a la palabra de no meterme entre ellos. - Teo escuchame, tu hermana no me quiere escuchar, escúchame tú. - Pudiste pensar bien antes de hacer las cosas. - Lo sé, cometí un error y no tienes idea de cuanto me arrepiento. - Solo te diré una cosa. Si fuiste tan hombre de engañarla espero que lo seas para aceptar la decisión que ella tome y quiero que sepas que ella cuenta conmigo sea lo que sea, ahora si me permites tengo que irme. No digo nada más y sigo mi camino, siento que debería quedarme pero si lo hago Mari no me perdonará que pare mi vida para estar con ella, pero Juan está aquí y sé que no la dejara sola. *Juan Hermano, el imbécil de Javi está engañando a Mari y ella lo descubrió, si ella no quiere hablar con él no deje que se le acerque hasta que sea ella quien lo busque. Cuidala.* Le envió un mensaje a Juan y a los pocos minutos me respondió. *Maldito idiota, no te preocupes estaré al pendiente. Estoy llegando a casa hablaré con ella y lo que decida.* Voy en el tren pensando en mi hermana hasta que la llamada de Alberto me interrumpe. - Hola hermano, ¿Cómo va todo? - Pregunto nada más contestar. - Pues la verdad que mejor de lo que me esperaba. - Me alegra escucharte decir eso. ¿Ya estás en Madrid? - Me faltan dos horas para llegar ¿y tú? - Igual en unas dos horas llego. - ¿Qué te parece si nos juntamos en Atocha y vamos juntos a la casa? - ¿Arlette está con las chicas? - Hable con Dani hace rato y me dijo que estaban en su piso, supongo que seguirá allí. - Bueno, ahora la llamo y le digo que me espere allí y llegamos juntos. - Perfecto, te dejo para que la llames. - Nos comunicamos para saber donde nos encontramos. - Vale. Terminamos la llamada y no tardé nada en llamar a mi chica para quedar con ella en el piso de su hermana. - Hola reina mía. - Hola guapo, ¿Cómo ha ido? - Bien, justo hasta el final, pero de eso ya hablamos luego. - ¿Muy grave? - No, creo que no. - Digo pensando en mi hermana que para ella seguro es muy grave. - Bueno entonces tenemos mucho de qué hablar ¿no? - Parece que sí, pero no te llamo para eso. - Cariño que estás en el tren cuidado con lo que piensas. - Tu eres la que vas pensando por otro lado. - Le digo riendo y ella del otro lado. - Cariño es para decirte que no vengas a la estación. - ¿Y eso? - Pregunta y puedo notar la intriga en su voz. - Hable con Alberto y llegaremos prácticamente a la misma hora y por ende quedamos de ir juntos al piso de Dani. - Vale, pues aquí te espero. - Perfecto. Nos vemos luego te quiero. - Te quiero. - Me responde y terminamos la llamada y le digo en un mensaje a Alberto donde nos encontraremos y el primero que llegue espera al otro. Al llegar al piso de Dani vemos que el ambiente está muy bien para la noticia que le han dado a Clau y eso me deja un poco más tranquilo. Después de quedarnos a cenar por la insistencia de Clau llegamos a mi piso con otra mochila y ropa de ella dentro, poco a poco va trayendo sus cosas algo que me alegra porque después de lo que pase por fin podré volver a vivir con la persona que me volvió a enseñar a amar sin medidas, si, ya se que recién estamos empezando esto de ser novios, pero lo que le pasó a Karla me enseñó que es mejor vivir el dia a dia y no dejar nada para el futuro. Uno nunca sabe cómo puede terminar. - ¿Entonces Javi está con otra? - Me pregunta Arli después de contarle. - Si, y no te imaginas las ganas que me dio de romperle la cara cuando estaba frente a mi. - Amor, no creo que eso te corresponda a ti. - Si que me corresponde porque es mi hermana, pero le prometí no meterme en ese asunto. - Es lo mejor, además, imagina que él ponga una denuncia contra ti, ¿que crees que pasaría con tu carrera? - Eso me da igual. - ¿Y crees que a tu hermana le da igual que por algo que le concierne a ella tu te veas manchado? - Ya si, mejor hablemos de otra cosa. Ya veo que Clau está muy contenta al saber todo. - La verdad es que si, es que no nos esperábamos lo que le paso que quizás eso hizo que ella tomara la noticia diferente. - Esa clase de hombres no necesitan perdón - No, para nada. Nos quedamos en silencio mientras acaricio su pelo y con pequeños besos en su cuello, la verdad es que no quiero que los problemas de los demás se conviertan en nuestros, ¿que ayudaremos en cuanto podamos? Claro que sí, pero sólo cuando sea necesario. Pongo la copa de vino que tomábamos los dos en la mesita y llevo mis manos a su cintura y ella se sobresalta creyendo que le iba hacer cosquillas, lo cual me hace mucha gracia y empiezo mientras ella niega y logra zafarse para salir corriendo. - Teo, sabes que no me gusta. - Me dice desde el otro lado del salón. - ¿Por qué te alejas así? Ven aquí que me haces falta. - No me voy a acercar sin que me prometas que no me harás cosquillas. - Amor, no seas exagerada. - Le digo mientras me levanto para ir por ella y es cuando empieza a rodear la mesa y aquí empieza el juego del gato y el ratón - No me vas hacer cosquillas aunque nos pases así toda la noche. - Me dice riendo. - Sabes que si corro llegaré donde estas sin que te des cuenta. - Le digo y puedo ver como empieza a buscar otro lugar. - No lo hagas. Me muevo un poco y ella hace lo mismo hacia el otro lado y esto me hace reír, sigo moviendome y cuando ella menos se lo espera era porque ya estaba con ella abrazándola por detrás, empieza a querer soltarse pero no le permito y es cuando empiezo a hacerle cosquillas, de tanto reírse va perdiendo la poca fuerza que tenía para defenderse y caemos al suelo yo sin dejar las cosquillas. Parece una serpiente de tanto moverse para que la deje tranquila y cuando logró controlarla está boca arriba y yo encima de ella con mis piernas enredada con las de ella y mis manos aguantando las suyas por encima de su cabeza, nos quedamos perdidos en nuestras miradas con la respiración descontrolada de tanto reírnos, cuando noto su respiración más tranquila es cuando empiezo a adueñarme de sus labios y sin autorización alguna mi lengua empieza su viaje por toda su boca para después pasar mi boca a su cuello. Me alejo un poco para poder mirarla a los ojos. - Te amo. - Susurro. - Te amo. - Me dice en otro susurro. Me pongo de pie y la ayudo a levantarse para seguir besándola, la levanto haciendo que sus piernas se enreden en mi cintura y empezar a caminar con ella hacia nuestra habitación. Estos momentos son los que nos hacen despejarnos la mente y no pensar en nada más que no seamos nosotros..
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