—Y es en nombre del futuro que propongo… —No propondrás nada—mascullé esta vez más agresivamente de lo esperado y poniendome a la defensiva—. No pienso tener un espectáculo como boda y Renata sabe perfectamente cual es nuestra posición. Nunca hemos necesitado anillos, tampoco juramentos que… —Porque jamás has querido darme uno—respondió armándose de valor para replicar mi punto—. Yo quiero casarme y es lo que merezco después de haber perdido a mi familia y brindarte todo mi apoyo para que ahora seas quien eres. ¿Acaso piensas que Calabria es tuya únicamente porque chasqueaste los dedos? No creo que sea tan difícil otorgarme una posición que merezco y que llevo jugando sin el debido reconocimiento. Ahora eran dos en mi contra. Stephano llevó su copa a la boca y después la bajó con tanta

