—Entonces habría que sacarlo… —¿Te estas escuchando? —Si quieres vivir en esta casa, deberás hacerlo y también decirme el nombre del idiota que es el padre. No me molesta que te metas en la cama de otro hombre, nunca lo ha hecho y te lo deje claro cuando comenzamos a vivir juntos, pero lo que si me molestaría es que intente verme la cara de estúpido y hacerme creer que su regalito viene de mi. —¡Debe parar! —Stephano también se levantó—. No voy a permitir que le faltes el respeto a Renata en mi presencia. Te respeto como hombre, pero no pienses que me quedaré callado cuando hablas con tanta soltura de… —¿De que cosa? No estoy mintiendo. Renata tiene todo el permiso de tener los amantes que quiera, vive en mi casa, me acompaña a donde debe, pero no existe algo como la exclusividad entre

