Las dos semanas siguientes Sofía continuó siendo castigada de diversas maneras. Todas las partes de su cuerpo, debieron soportar algún tipo de castigo. Látigos, fustas, varas, picana, agujas, pinzas y ataduras y encadenamientos de todo tipo fueron probados en el cuerpo de la esclava. Por lo menos una vez al día, generalmente por la mañana, era violada en alguno de sus agujeros. Pasado ese tiempo, debía comenzar la degradación y humillaciones extremas de Sofía. Para ello tomó varias fotografías cuando era castigada de diversas maneras, siempre desnuda y preferentemente exponiendo su concha depilada, para luego ser subidas a Internet y enviadas de manera personal a sus ex compañeras de la Universidad e incluso a familiares. Esta situación se la hizo saber a Sofía, incluso antes de enviarlas

