Convencimientos

1244 คำ

—No necesariamente. Veremos lo que me apetece en cada momento. Llévala a la celda y encadénala asegurándote que no pueda tocarse ni la concha ni las tetas. Alessia condujo a Sofía hasta la celda y atándole los brazos en la espalda, además de las esposas que tenía colocadas, la dejó completamente indefensa y sin posibilidades de colmar el dolor con sus manos. Sus ojos, rojos por el llanto, miraban pidiendo piedad y compasión a Alessia, que no lo tomó en cuenta. —Ya está tío. La dejé amordazada y los brazos bien amarrados. ¿Quieres algo más de mí? —Sí, que vayamos a la cama. Estoy con voluntad de penetrarte. Tal como ocurría habitualmente Alessia presentó su mejor predisposición para ofrecer su cuerpo a Leonardo, que disfrutó del polvo. Al finalizar se dirigió a la celda de Sofía. La enc

อ่านฟรีสำหรับผู้ใช้งานใหม่
สแกนเพื่อดาวน์โหลดแอป
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    ผู้เขียน
  • chap_listสารบัญ
  • likeเพิ่ม