19. Jae y las Matelímpiadas. Hunter y yo tuvimos que quedarnos en mi casa hasta más tiempo para poder terminar le proyecto sobre las divisiones de la escuela que era para los siguientes días, ya que el profesor había dado un poco más de margen. El día siguiente, mis ojos parecían los de una zombi y literalmente sentí que cuando Ethan entró a la habitación para despertarme, una fuerza sobrenatural me tenía atada a la cama y no me dejaba levantarme. —¡Despierta, peluda! —Cállate, apestoso —gruño cubriéndome con la almohada de nuevo. Él se queda en silencio, pero sé que sigue en la habitación, más no sé con exactitud qué hace. Es entonces cuando escucho que pone el teléfono sobre mi mejilla y una estruendosa voz de ogro sale de él. —¡DESPIÉRTATE, FLOJA! Ethan entró de nuevo a youtube p

