3. ¿Eres un Mitchell?
—¿Quieres poner música? —me pregunta Jordan señalándome el estéreo que trae incluido el auto.
—Sí, por qué no —me encojo de hombros y enciendo el estéreo—. ¿Tú seleccionaste las canciones? —le pregunto antes de que la primera canción suene.
—¡Oh, espera, no! ¡Esas canciones no...!
En interrumpido por una canción. La escucho unos segundos y entonces recuerdo cómo es que me sonaba tan familiar. Chasqueo los dedos y me giro hacia Jordan con una enorme sonrisa.
—¡Hannah Montana!
Jordan suspira y baja la cabeza un segundo, para después volverla a alzar y seguir conduciendo.
—Sí, bueno, no suelo dejar que nadie escuche que todavía tengo esas canciones. —Me mira por el rabillo del ojo y me sonríe. Yo niego con la cabeza, como si fuera algo patético que se porte así.
—Por favor, Hannah Montana fue mi infancia. —Me giro completamente hacia él—. Yo también aún tengo sus mejores canciones en una memoria. —Él se ríe y yo decido seguirme riendo con él.
—Creí que te reirías de mí —dice encogiéndose de hombros.
—No, amo aquellas canciones. —Me quedo escuchando la canción y en un momento que no soy capaz de definir, empecé a bailar en el auto al ritmo de la canción.
Las canciones de Hannah Montana siempre me hicieron y me harán bailar.
—Algún día te invitaré a un maratón de episodios en mi casa, si tanto te gusta —propone y yo asiento energéticamente con la cabeza.
Pasan un par de minutos en los que sólo escuchamos las canciones, yo improviso mis bailes y Jordan se limita a reírse de mí y no estrellarse con nada para no morir en el intento de llegar vivos a la casa de Becky y Levi.
—Psst, Shey —murmura Jordan haciéndome salir de mis fantasías de bailarina profesional. Alzo la cabeza a donde Jordan me dice y entonces lo veo.
El enorme cancel n***o con entalladuras y brillo que rodea la mansión de Levi Morrison. Jardines, fuentes, una que otra estatua, la puerta de madera que está más grande que dos Liams Hemsworht juntos y apilados. Las ventanas, brillosas y limpias dejando ver un poco hacia dentro de la casa. Es como una casa de ensueño. ¿De dónde se supone que sacó tanto dinero el chico? ¿Es que acaso hace popis de dinero o qué le pasa?
Y la segunda e importante pregunta, ¿se supone que la prima de la novia de mi hermano mayor es su novia?
Veo que hay una pequeña caseta en la entrada de la casa, es un vigilante que principalmente se encarga que las fans revoltosas que se encuentran en frente de la casa de Levi no entren. Jordan ya no puede avanzar más sin atropellar a una escandalosa fan. Me mira y sé que me está pidiendo que le mande un mensaje a Becky, así que eso hago. Minutos después, Becky sale de la casa —y las fans hacen un escándalo, qué raro—, pero ella sólo se concentra en con una sonrisa, abrirnos el portón y apartar a las fans para poder meter el auto.
Jordan lo estaciona dentro del gran estacionamiento de la casa de Levi y cuando bajamos, Becky nos está esperando con una sonrisa. Lleva ropa deportiva como si hubieran estado haciendo ejercicio.
—Hola, Becky —saludo acercándome para darle un abrazo.
—Hola, Sheidy. —Ella me devuelve el abrazo—. Hace mucho que no te veía. —Se separa de mí y entonces ve a Jordan—. Ah, hola, un gusto —Becky le tiende la mano a mi repentino amigo y él se la estrecha con una sonrisa de fan que está intentando controlarse—. Soy Rebecca, ¿tú eres...?
Jordan palidece aún con esa enorme sonrisa.
—Hip —se muerde los labios intentando reprimir otro "hip" de chica—. Jordan Mitchell —sonríe.
—Bueno... —Becky alza ambas cejas, pero sonríe—. Vamos adentro —invita y los tres caminamos hacia la puerta.
—Te refieres a... ¿entrar a la casa de Levi Morrison, ya sabes? —Jordan alza ambas cejas y yo le lanzo una mirada rara. No debe comportarse como un tonto fan ahora mismo.
—Sí, a eso —mi amiga sonríe y rueda los ojos con diversión—. Es un fan, ¿verdad?
—Sí, ahora tengo pena ajena —hago una mueca y sigo a mi prima para entrar a la casa. O más bien, casota.
Adentro es aún mejor que afuera. Las paredes son blancas, los pilares tienen rojo con n***o. Los sofás de la sala combinan estos tres colores que hacen un perfecto juego con la mesa de cristal de centro. En lugar de ser un comedor, es una barra blanca con cristal en ella y lujosos taburetes rojos. Las escaleras están en forma de caracol y son de color n***o, a excepción de los escalones que son blancos. Así es todo lo que mis ojos ven, combinando estos tres modernos colores.
—Es hermosa —suspiro yo.
—Arriba hay un piso con paredes cafés y muebles diferentes —dice mi prima—. Es para la abuela de Levi.
—¿La abuela de Levi vive con ella? —pregunta Jordan sorprendido. Sí, eso no es algo que se sepa mucho por las redes.
—Sí, ella tiene cáncer —Becky baja la cabeza y juguetea con sus dedos. Jordan y yo nos quedamos en silencio—. Vive aquí y gran parte del dinero que gana se los da para los tratamientos de ella. Pero no pueden decirle a nadie. Su abuela no quiere que todos lo sepan, esto se queda aquí en la casa y no puede salir de sus bocas, ¿de acuerdo?
—Sí, de acuerdo —decimos los dos al unísono y Becky nos da lo más cerca que puede a una sonrisa débil—. Vamos arriba, allá está Levi. —Asiento y la sigo escaleras arriba. Pero cuando me doy cuenta que Jordan no nos sigo y me giro, veo que tiene su tonta sonrisa de fan.
—Hip —vuelve a repetir—. Conoceré a Levi Morrison —hace un pequeño baile con sus manos y comienza a subir las escaleras—. Las escaleras que él pisa, Dios mío —Jordan se abanica con una mano como si se fuera a desmayar.
—En serio, estoy muriendo de pena —cubro mi rostro con ambas manos y Becky se ríe.
—Yo estuve peor cuando me Levi me llevó a la casa de 5 Seconds Of Summer para que los conociera. —Ella sonríe de lado y chasquea la lengua.
—¿Sabes cuánto te envidio ahora mismo, Becky? —alzo ambas cejas.
—Es mío, cariño —ella chasquea sus dedos frente a mí y yo me río con diversión por la reacción de Becky.
—No ocupas restregármelo en la cara —hago una mueca y seguimos subiendo.
El piso de arriba no está tan impecable como el de abajo. Suéteres por allá, tenis por el otro lado, pero aun así no llega a verse mal, sólo como la casa normal de un adolescente normal... aunque él no es un adolescente normal. Becky no mira a todos lados, como yo. Supongo que ella ya superó el "wow" que yo suelto a cada instante.
Entramos a una habitación con una puerta color azul. Creo que es de las pocas cosas que se zafan de los colores que hacen verse a la casa moderna.
La habitación tiene las luces encendidas y de inmediato siento el frío que emana el aire acondicionado. Es una enorme habitación con una enorme cama y una enorme televisión. ¿Por qué aquí todo es tan enorme?
—¿Levi? —dice Becky examinando toda la habitación.
Entonces el clóset se abre de golpe y sale un Levi que suelta un "¡Bú!".
Yo chillo —doble pena ajena—, Becky se ríe y rueda los ojos —quizá ella ya está acostumbrada si se pasa día y noche con este tipo—, pero lo que llama la antención es el chillido de Jordan, que claramente no es de miedo, es de un loco fan que está viendo a su ídolo.
—Él acaba de darme un susto —dice él abanicándose de nuevo con la mano como si en lugar de un susto, hubiera sido una alegría.
—Hola... ¿Quién eres? —Levi alza una ceja y le tiende una mano. A mí ya me conoce, así que no ocupa darme un formal saludo, una sonrisa fue suficiente para darme cuenta que no me había ignorado y sí se dio cuenta que esaba ahí.
—Jordaaan. —Mi amigo le estrecha la mano.
—¿Que no la fan era Sharpey? —le pregunto cruzándome de brazos.
—Bueeeeno —alarga la "e"—, tal vez Sharpay... y yo. —Jordan me da una sonrisa nerviosa y yo lo fulmino con la mirada—. Pero es que, si te lo decía, no me ibas a dejar venir contigo —él hace una mueca.
—Buen punto.
Él se ríe. Me conoce demasiado para el poco tiempo que hemos charlado, vaya. ¿Tan poco original soy?
—No, en realidad sí que te hubiera dejado venir —miento tratando de ser original. Él frunce los labios y alza ambas cejas.
—¿En serio?
—No —me sincero.
—Como sea... —Becky mueve sus manos sacándonos a todos de nuestros pensamientos—. ¿Qué quieren hacer?
—Amh, ¿qué podemos hacer? —inquiero yo examinando la habitación con una mirada corta.
—¿Guerra de almohadas? —Levi sugiere, pero parece que está preguntando más que haciendo una sugerencia.
—Tú sí sabes —asiente Jordan y se comienza a sacar los zapatos.
Levi sonríe y hace lo mismo, así que no me opongo y hago lo mismo. Becky también nos imita y corre a por unas almohadas que están en una esquina. Cuando vuelve, nos da una grande y una pequeña a cada uno.
—¿Todos contra todos o de rondas? —le pregunta Becky a Levi. Él sonríe embobado.
—Todos contra todos —responde ladeando la cabeza y viendo a su novia alejarse cuando se sube a la cama.
Vaya, él es como todo un enamorado. Pero según la historia de Alessa —porque es lo único que Becky nunca me ha contado—, Levi había estado enamorado de ella desde que eran niños.
Todos subimos a la cama. Cada uno toma una esquina y mientras Levi quiere atacar a Becky, yo llego por detrás y le doy con mi almohada grande en su espalda. Él gruñe y se levanta para mirarme con una ceja alzada.
—Eso dolió —se queja él y yo me río.
—Sí, pues... —pero me veo interrumpida por un almohadazo que me da en las piernas y me hace caer de trasero contra la cama. Estoy segura de que fue de Jordan. Me las pagará el muy inútil.
—Oh, libélulas —farfullo y suspiro.
—¿Tú insultas con bichos, acaso? —pregunta Levi—. Becky lo hace con frutas y yo digo limones cada vez que me enojo. ¿Es que no puedo tener una vida normal? —Mira al cielo como si esperara que un milagro le cayera de pronto, pero lo único que obtiene es un almohadazo de su novia.
—Tranquilo, amigo —dice Jordan tendiéndole una mano—. Yo cuando me enojo digo maldi...
—¡Dices escuadras! —lo interrumpo con una mirada fulminante.
Creo que mi amigo aún no se ha dado cuenta que aquí en estas familias no se dicen groserías. Él alza las cejas, con confusión.
—¿Escuadras? —Levi toma su mano para levantarse, pero como Jordan está desconcentrado, lo deja caer.
—¡Oye! —se queja él desdela cama y bufa.
—Sí, acuérdate —digo lentamente con furia esperando que capte la indirecta—. Tú insultas con reglas, ¿ya recuerdas?
—Ah... ¿sí? —hace una mueca.
—Vaya, el golpe sí que te afectó —Becky chasquea la lengua. Jordan se gira hacia ella con los ojos entrecerrados.
—¿Cuál golpe?
—Este.
Becky lo golpea en la cabeza con su almohada.
—BAM, ¿QUÉ? —grito haciendo un ridículo baile de festejo.
—Liv y Maddie, ¿no? —Levi cuestiona aún tirado sobre la cama, rendido.
—Sí, mucho Liv y Maddie, lo siento —sonrío con timidez y ellos se ríen.
Seguimos jugando la guerra de almohadas un rato más, cuando a Becky le dio un dolor de cabeza. Levi comenzó a soltar limones por todos lados y bajó las escaleras corriendo. Mi prima comienza a gruñir del dolor desde el sofá. Yo no sabía qué pasaba, ni qué hacer, y de alguna manera eso me mataba porque quería ayudar. En ese momento, Levi entra a la habitación con un vaso de agua y un par de pastillas. Se pone de rodillas y le da a la chica las pastillas y el vaso con agua.
—Esa es la que te tocaba hace veinte minutos —le dice Levi hablando demasiado rápido. Sé que está nervioso—. Lo siento, Lunita, lo olvidé, lo siento, lo siento —farfulla él aún hincado. Ella asiente como quitándole importancia y se toma las pastillas.
—Ya, es mi responsabilidad tomármelas, es mi culpa —dice ella en voz baja. Levi suspira y se levanta. Becky cierra los ojos.
—Querrá dormir ahora —suspira él—. Siempre que le dan esos dolores de cabeza quiere dormir —Su voz suena más apagada cuando sale de la habitación. Yo me encojo de hombros, sin saber qué decir exactamente.
—¿Qué tiene? —pregunta Jordan por mí.
—No lo sabemos —él se rasca la nuca con nerviosismo—. Sólo sé que las dos personas que más quiero están enfermas y eso me frustra demasiado. —Levi se revuelve el cabello y enciende el aire de la sala de estar del piso de arriba, para después dejarse caer en un sofá naranja.
—Vaya —susurro sentándome en otro sofá—. No sabía que Becky estaba enferma. —Y de alguna manera el no saberlo me hace sentir mal.
—Nadie lo sabe —él dice—. Sólo yo y los demás chicos —señala una foto que está en las repisas de en frente, donde también está otro televisor. Jordan estira la mano y toma el portarretrato.
—¿Quiénes son?
—Son nuestros amigos —sonríe Levi con nostalgia—. Amigos de toda la vida, aunque algunos de ellos los hicimos en la preparatoria.
Jordan me pasa el portarretrato. Hay un papel en la foto que dice: De izquierda a derecha, Blake, Brian, Lee, Adilene, Isabella, Becky —insertó un corazón, vaya—, yo —por lo visto el que lo escribió fue él—, Dan, Nate y River.
—Son muchos amigos —comenta Jordan viendo la foto.
—Lo sé —asiente Levi—. Éramos muchos. Aun así, tratamos de seguir manteniendo el contacto. Nos reunimos cada sábado. —Una sonrisa surca sus labios.
—Me gustaría que mis amigos de la preparatoria también se quedaran toda mi vida —digo suspirando, recordando la escuela que dejé junto con mis amigas y el chico que me gustaba.
—Ustedes van en la misma escuela, ¿no? —inquiere Levi alzando una ceja. Le doy el portarretrato y él lo vuelve a poner donde mismo.
—Sí —asiento—. Pero digamos que hoy fue mi primer día en SU escuela —señalo a Jordan cuando digo "su", como remarcando esa situación.
—Oh, ¿en serio? —Levi frunce los labios—. ¿Y qué escuela es?
—Instituto Paint —responde Jordan.
—¡Oh! ¡Ahí va mi primo!
Asentimos porque sabemos a lo que se refiere. Hunter Morrison va en nuestra escuela, lo sabemos.
—Sí, lo conozco —bufa Jordan.
—No te agrada, ¿verdad? —Levi sonríe de lado con diversión. No parece molesto ni nada de eso, más bien es como si le divirtiera—. Es malo a veces, sí, pero realmente es genial cuando lo conoces.
—Es el novio de mi hermana —suspira Jordan—. Va a casa casi todos los días para besuquearse con Sharpay, es molesto en cierto punto —Jordan hace una mueca de desagrado y Levi asiente.
—Espera —de pronto, Levi se detiene y mira a Jordan sorprendido—. ¿Eres un Mitchell?
—Sí.
Jordan no parece emocionado cuando dice ese "sí".
—Oh, wou —Levi echa su cabeza hacia atrás y se lleva una mano a su frente, como si no pudiera creérselo. Luego, vuelve a mirarnos a nosotros, se levanta y nos sonríe—. Entonces mi abuela querrá verlos.
Y sonríe como si nos estuviera diciendo entre líneas que lo que nos dirá su abuela es importante.