4. Algo malo...

2584 Words
4. Algo malo... JORDAN. Es probable que lo más fácil sea juzgarme por mi apellido. Tampoco es como que suelo juzgarlos, conociendo a Sharpay y sus maldades, es probable que el hecho de que yo también me apellide Mitchell suele alejar a la gente, no importe que sea un rojo como ellos. Los únicos amigos que tengo son Cindy, Kara y David. Los únicos que no suelen hacerme malas caras cuando les digo mi nombre completo. Soy diferente a mi hermana, ella es vanidosa, superficial y todo lo que tú quieras —aunque es probable que nadie me crea cuando les digo quién es la verdadera Sharpay— y yo jamás he querido ser popular, ser un azul, que la gente se me incline ante mí en la escuela. Y es una enorme vergüenza saber que la que impuso eso fue la abuela Anahí. Cuando Sharpay le comunicó a mi familia que yo era un rojo, fue como si eso me hubiera convertido en la oveja n***o de la familia. Todos en mi familia son o fueron azules. Solamente mi papá y mi hermano menor Oliver Mitchell no me tratan de esa manera y con eso está bien para mí. Por eso cuando Levi me dijo que su abuela iba a querer hablar conmigo por el hecho de mi apellido me sorprendió. Nadie quiere hablar con un Mitchell. —¿Puedes venir conmigo? —le pregunto en un murmuro a Sheidy. Ella alza la mirada algo sorprendida por mi petición, pero también puedo ver en sus ojos que tenía mucha curiosidad, y por esa razón tomó mi mano sin dudarlo y me siguió a la habitación donde estaba la abuela de Levi. La habitación era café con una enorme cama elegante y una televisión frente a ella. El clóset, los muebles, la ventana, todo, absolutamente todo estaba gritando la palabra "lujo" y eso me sorprendía, a pesar de que yo vivía rodeado de lujos. Había una señora mayor sentada en un sofá de cuero que veía hacia la ventana. —¿Cómo te llamas? —cuestiona la señora desde su asiento. Yo carraspeo e intercambio un par de miradas con Sheidy. —Jordan... Mitchell. —Por un momento dudé en decir mi apellido, pero luego recordé que por eso estaba aquí y lo dije. —¿Cómo se llama tu abuela? Mi respuesta fue automática. —Anahí Lendsey. La señora se queda callada y entonces hace girar su asiento. ¿Esa cosa se podía girar? Sus ojos son azules y cálidos a pesar de todo. No tiene mucho cabello y el poco que aún conserva es completamente blanco. Tiene bastantes arrugas, pero todo eso parece desaparecer cuando sonríe. A pesar de ser una señora bastante mayor, tiene la misma sonrisa que su nieto. —Soy Miranda Morrison, un gusto —me acerco a ella cuando me tiende la mano y se la estrecho sin dudarlo dos veces. —Igualmente. —¿Quién es ella? —inquiere la señora señalando a Sheidy. Ella da un respingo y le sonríe. —Soy Sheidy Cassie, amiga de Rebecca Finnegan —le responde omitiendo el hecho de ser la hermana menor del amigo de la prima de Rebecca y omitiéndolo por un simple "soy su amiga". —Oh, ya, la novia de Levi —con eso pareció que Miranda volvió a ser agradable y le tiende la mano a Sheidy, quien de inmediato la estrecha—. Pueden sentarse ahí. —Nos señala unos sillones frente a ella y Sheidy y yo nos sentamos. Trago saliva y me quedo sin más qué decir. No sé por qué estoy aquí, no sé por qué me ha llamado Miranda, así que opto por mejor quedarme en silencio esperando a que ella diga algo. —Se preguntarán por qué quise hablar con ustedes —ella dice y ambos asentimos—. Bueno, Jordan, conocí a tu abuela. No me sorprende, porque de alguna manera ya me lo esperaba, desde el momento en el que preguntó por ella. —¿Ah, sí? —digo, a pesar de todo. —Sí —asiente—. Y quiero decirles muchas cosas que creo que se merecen saber, pero antes debo hacerles un par de preguntas —nos informa y asentimos estando de acuerdo con ella a pesar de que no sabemos qué clase de preguntas iba a hacernos. —Está bien. La señora carraspea y se levanta de su asiento, aunque primero creí que no podría hacerlo. Pareciera como si a pesar de todo, estuviera en perfecto estado. Camina hacia unas repisas y toma un empolvado libro azul con la inscripción: "Secundaria Paint - Miranda Morrison". Vuelve a sentarse y le da un soplido al libro esperando así quitarle la densa capa de polvo que la cubre. —Jordan, ¿cuánto tiempo tienes en esa escuela? —cuestiona. —Dos años y medio, desde primero —respondo. Ahora estamos a mitad de tercero. —¿Y tú, Sheidy? —Por descabellado que suene —suspira— hoy fue mi primer día. La señora sonríe con diversión. —Bien, ¿qué son? —Rojos —respondo yo por Sheidy—. Los dos somos Rojos. Pero la señora en lugar se asentir y pasar a otra pregunta, abre sus ojos con sorpresa y se inclina sobre sus rodillas para poder vernos más de cerca. —Pero eres un Mitchell —ella murmura enfocando su mirada en la mía—. ¡Un Mitchell nunca podrá ser un Rojo! —exclama y yo chasqueo la lengua. —Soy la extraña excepción —digo—. Era un Azul, era. Pero... algo pasó y ahora soy un Rojo con bastante orgullo —no digo la parte completa porque no es algo que suelo mencionar en cualquier momento y a cualquier persona. No conozco mucho a Sheidy y ella está a mi lado, por lo que no pienso soltar todo en estos momentos. Hay cosas que están destinadas a no saberse. Afortunadamente, ella no dice más y asiente. Se gira hacia Sheidy. —¿Por qué eres una Roja? —Porque me le enfrenté a Sharpay Mitchell —responde con sinceridad—. Además, que no pasé "la iniciación" y Sharpay parece odiarme. —¿Sharpay es tu hermana? —cuestiona en mi dirección después de haberle dado a Sheidy un asentimiento con la cabeza. —Sí. —Oh —dice Miranda—. ¿Qué número son? —20 —respondemos al unísono. La señora cierra sus ojos y aprieta sus puños como si creyera que le estamos diciendo mentiras. —¿Me estás diciendo que eres un Mitchell y al mismo tiempo un Rojo de Mesa 20? —Miranda me penetra con sus ojos azules. Ella de verdad cree que le estamos mintiendo. —¿Cuál es el problema con los Mitchells? —explota mi amiga a mi lado sin entender nada—. ¿Qué tiene la gente que lleva ese apellido? Miranda y yo la miramos. —Ese apellido esconde más de lo que piensas —chasque la lengua Miranda y su respuesta me sorprende—. Y tu secundaria oculta una enorme y compleja historia. —Las palabras de la anciana hacen que Sheidy y yo intercambiemos un par de miradas llenas de asombro y confusión. Mi abuela Anahí nunca había querido hablarnos sobre cómo surgió la dictadura en la secundaria Paint, solamente parecía estar orgullosa que la secundaria aún siguiera en opresión y fuera gobernada por su nieta favorita, Sharpay. Conmigo, mientras tanto, parecía estar decepcionada de que no siguiera sus pasos. Me sentía como los protagonistas de esas novelas de Ciencia Ficción. Así como Sheidy había dicho, estábamos encerrados en una secundaria distópica de la que nadie podía escapar. —Pero la secundaria no puede seguir así —murmura la anciana con voz baja y entrecortada. Parece que está palideciendo. Temiendo que se esté mareada, me levanto de la silla y la tomo entre mis brazos para acostarla en la cama. Miranda comienza a hacer una lucha interna para decirme algo, para no quedarse dormida, y aunque tanto como Sheidy y yo nos morimos de curiosidad por saber lo que oculta nuestra secundaria, nos quedamos en silencio sin pedirle a la señora que se esfuerce más de lo que debe. —Debe terminarse —vuelve a murmurar esta vez entre toses—. Son adolescentes y los adolescentes no pueden vivir en opresión —nos dice ahora, cada vez bajando más la voz—. Algo malo creo que va a pasar si no se acaba ahora. Y entonces cierra sus ojos. Obviamente no ha muerto, pero parece haber caído en un profundo sueño. Siento como si ella fuera la anciana que les dice a los héroes de la historia que se tiene que terminar la dictadura, que hay un elegido y que debemos encontrarlo porque pronto viene una destrucción inminente apocalíptica. ¿Qué tanta historia y desastre puede ocultar una secundaria en la que sólo van adolescentes? ¿Qué puede haber pasado realmente detrás de esos muros en el pasado? El libro que Miranda tenía en sus manos, ya no está. Ella lo tiene entre sus brazos y lo aprieta como si fuera sumamente importante que nadie se acercara a verlo. —Creo que me quedaré con la duda de qué quiso decir por un tiempo —suspira Sheidy acariciando la mano de Miranda y yo asiento, aunque no estoy de acuerdo con mi amiga. . . . Había dejado a Sheidy tiempo después, cuando Levi entró a la habitación y nos dijo que probablemente había sufrido otro de sus mareos y era mejor dejarla sola. La mamá de Sheidy le habló minutos después y nos fuimos de la mansión que tantas preguntas nos había dejado. Mi teléfono comienza a sonar repetidas veces y suelto un suspiro agotado al ver que es Sharpay. Contesto la llamada. —¿Qué sucede, Sharp? —le pregunto con voz neutral doblando en la esquina de la calle donde vivo. La respiración de mi hermana se oye entrecortada. —Está pasando otra vez, Jordan —me dice y veo cómo lucha por tomar una bocanada de aire. —Oh, popó —mascullo con los dientes apretados. Detengo el auto de inmediato—. ¿Dónde estás? —cuestiono hablando con rapidez. Suelo hablar así cuando me pongo nervioso. —En... la... escuela —me responde ella y en ese momento cuelga la llamada. Eso e pone aún más nervioso porque cuando a Sharpay le agarran sus ataques asmáticos, ella jamás me cuelga la llamada, sino que me quedo escuchando como respira entrecortadamente y aunque eso no hace más que ponerme nervioso, me tranquiliza de que mi hermana aún está bien. La cosa que mejor hacen los humanos es juzgar. Juzgar a una persona por como es por fuera, por como se suele comportar siempre, pero la realidad es que casi nadie aprieta sus labios y frena sus insultos hasta conocer completamente a una persona, conocerla a fondo y entonces dar una opinión. Todos, por más que no parezca, tenemos un lado bueno, uno que, aunque quizá nadie conoce, ahí está y no se va. A pesar de lo frustrante que resulta mi hermana y de todas las ofensas que lanzan contra ella, Sharpay oculta su propio mundo del destrozado mundo que tiene la secundaria. Sharpay es asmática, se le da de maravilla memorizar cosas, los sábados va a centros de ancianos como voluntaria porque tiene una extraña conexión con gente mayor y tampoco cree que la secundaria es manejada correctamente. Pero nuestros padres son divorciados, mi papá, Hayes, se quedó con mi custodia y con la de Oliver, pero mi hermana Sharpay se fue con mi mamá, quien ahora vive con mi abuela materna Anahí, que a su vez también es divorciada. Así que Sharpay se encuentra en constante presión para ser un tipo de persona que a ella no le gusta ser, pero a su vez no puede hacer nada. Y nadie lo sabe. Porque a nadie le importa. Sólo se concentran en la apariencia que da mi hermana por fuera y no como realmente es. Cuando llego a la escuela, corro a toda velocidad adentrándome en sus pasillos. No tuve que preguntarle a mi hermana dónde estaba, lo sé. Abro las puertas de la biblioteca sin molestarme en ser silencioso —aunque a esta hora ya no hay nadie en la escuela— y escucho de nuevo la respiración entrecortada y sólo me dirijo hacia ella. Sharpay se encuentra contra una estantería en el suelo y con un par de libros a su lado, como si se le hubieran caído de pronto. Lucha por tomar aire. —¡Sharp! —grito escandalizado y sintiendo la adrenalina recorrerme. Veo que su mochila está sobre unas mesas y no dudo en correr hacia ella para sacar el inhalador. Hago el procedimiento de siempre de aprendí de memoria a los seis para cuando a ella le da un ataque. Poco a poco, Sharpay se va relajando y todo vuelve a la normalidad. Ella vuelve a respirar correctamente y se deja caer al suelo con sus ojos cristalinizados. —Gracias, Jordan —toma una bocanada de aire después de decir mi nombre. Me siento a su lado y comienzo a pasa mi mano por su espalda tratando de que se calme. Porque digan lo que digan, piensen lo que piensen, juzguen lo que juzguen, Sharpay es mi hermana, es una humana y tiene una historia verdadera que nadie sabe aún. . . . Le había dicho a Sharpay que quería quedarme un momento en la casa de la abuela Anahí —donde ya había explicado que vivía ella— porque quería investigar algo. Ella no dijo nada, ni se opuso, de igual manera estaba lo suficientemente agotada como para rebatirme algo. Sabía que Anahí no estaba porque siempre salía los lunes de compras al mercado con mamá. Ayudo a Sharpay a bajar del auto y me cuelgo su mochila y la mía al hombro. Ella se encarga de abrir la puerta de la casa y una vez dentro, se deja caer en el sofá con un suspiro sonoro. Dejo las mochilas en la entrada de la casa y me acerco a donde está Sharp. —Sharp, ¿te sientes mejor? —pregunto. Ella, con sus ojos cerrados, asiente lentamente. —Sí, estaré bien —los abre y me da una corta sonrisa—. Gracias, Jordan —repite y le acaricio el cabello con cariño. De nuevo, cierra sus ojos y yo subo las escaleras lo más rápido que puedo. Si voy a hacer mi investigación, debo hacerla apresuradamente porque no quiero que llegue la abuela Anahí y me vea aquí. Es muy probable que empiece a decir muchas cosas sobre mí que seguro me harán sentir mal, y no estoy de humor para eso. Entro a la habitación de Anahí y la examino. Hace mucho que estuve aquí, cuando aún era un Azul y solía pasar tiempo con mi abuela. Está de la misma manera que la última vez, con los mismos muebles blancos y con el mismo olor a aburrido que trato de ignorar. Me acerco a la estantería y comienzo a pasar mis ojos por todos los libros que tiene ella esperando encontrar uno parecido al que había tomado Miranda. Un par de minutos después, lo encuentro en la repisa de arriba y lo tomo. "Secundaria Paint - Anahí Lendsey". Mi abuela se casó con Peter Holden y tuvieron a mi mamá, Ylenia Holden, que se casó con mi papá, Hayes Mitchell y así estamos ahora. Con la descendencia Mitchell en esta secundaria. Abro el anuario del año de mi abuela y comienzo a pasar páginas donde sólo aparecen las fotos de los alumnos y su nombre debajo de ellos. No hay información importante. Por unos instantes creo que no encontraré nada importante y que todo esto fue una pérdida de tiempo, pero en la última página veo algo que llama mi atención. La página está arrancada y lo único que puedo ver son unas palabras apenas legibles: "Querida Jamie, algo malo...". Pero en vez de darme respuestas, sólo consigue confundirme y asustarme más. ¿Qué oculta exactamente la secundaria Paint?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD