La lectura ha sido mi lugar mágico para escapar de la realidad, la escritura es mi modo de expresar quién soy en realidad, sin temor a ser juzgada por la manera en que me expreso.
Todos necesitamos una manera de ser quienes somos, aunque eso sea en un mundo ficticio, pero al menos existen esos mundos para salir de la rutina de nuestra realidad.
Levana, como le pusieron sus padres apenas verla nacer, pues no era una niña común, su piel era tan blanca como la luna misma, su pelo era de un blanco puro con pequeños mechones celestes lo que a veces da la sensación de ser platino, pero lo que en verdad era extraño eran sus ojos, unos ojos plateados tan claros que parecía que era ciega, cosa que a sus padres asusto al principio pero se calmaron al verla reír con los peces que nadaban alrededor como si de un baile de bienvenida se tratara.
Sus padres estaban tan contentos, pues la pobre Aurora se creía que no podía tener hijos luego de tener 3 abortos en extrañas circunstancias, así que Poseidón el Rey de los océanos como si de un cristal se tratara, tomo a la pequeña bebe en brazos y saliendo a la terraza donde se podía ver a todas las personas correspondientes al reino, grito con voz de júbilo:
— ¡A nacido, la futura Reina que llevara nuestro reino a un futuro de bienestar!— mientras la presentaba a sus súbditos— ¡Arrodíllense y denle la bienvenida a Levana Marriot Llevan!
Luego de la presentación, como si de arte de magia fuera, un símbolo de una luna aparece en su pie derecho y una melodía se escuchó por el aire, como si de un susurro se tratase, dando así a entender que la nueva Reina a nacido y a la espera de aquella persona destinada a estar a su lado.
Todo el pueblo estaba feliz, ya que saben todo lo que han pasado sus reyes por conseguirlo.
Todos estaban de fiesta, ese día era alegría, menos un niño que se mantenía oculto con un rostro de odio puro.
—Disfruten mientras puedan— decía mientras veía a la bebe siendo ahora cargada por su madre la cual estaba sentada en una silla que se parecía mucho a las de las playas de los humanos—solo es cuestión de tiempo para que todo sea mío, como alguna vez tuvo que ser.