​CANTO XXIII

891 Worte

​CANTO XXIII Cual ave dentro de la amada fronda, el nido abriga de su prole amada, cuando la noche toda cosa esconda, y por gozar su vista, tan deseada, y procurarles luego la pastura -duro trabajo que a su instinto agrada-, en lo alto de una rama, el tiempo apura y con ardiente afecto aguarda el día que anunciará del alba la blancura; erguida así, mi encantadora guía miraba hacia aquel punto de la esfera donde aparenta el sol marcha tardía. Viendo que pensativa se estuviera, me hallé cual quien desea vacilando y sus ansias aquieta con la espera. Pero sentíme más tranquilo, cuando entre la espera, digo, y lo previsto, vi que el cielo venía ya aclarando, y ella me dijo: «Mira aquí de Cristo la falange triunfal, que ha cosechado el fruto que en los orbes tiene aquisto.»

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