CANTO IV Cuando por el placer o la congoja que alguna facultad nuestra comprenda, el alma bien a su interior se acoja, no es posible a ninguna otra se extienda, y esto prueba ser falsa la doctrina. que un alma sobre otra alma luz encienda; porque al mirar y oír se determina cosa que el alma absorba arrebatada, y corre el tiempo que a medir no atina; que a una potencia afecta la escuchada, y a la otra aquella que en el alma impera; pues una es libre, la otra aprisionada. De esto tuve experiencia verdadera, al espíritu oyendo y admirando, cuando a cincuenta grados de la esfera estaba el sol sin yo notarlo, y cuando varias almas gritaron de la altura: «Aquí tenéis lo que venís buscando.» No es mayor de la viña la abertura que cierra el viñador con un espino cuando la uva

