SI PUDIERA TE DIRIA QUE TE QUIEROActualizado el Jul 15, 2024, 18:39
El sol del verano se asomaba lentamente por el horizonte, anunciando un día especial en la Madriguera, el hogar de la familia Weasley. A pesar de que cualquier motivo era perfecto para organizar una celebración, esta vez era un evento realmente importante: la graduación de Ginny Weasley de Hogwarts. Toda la familia estaba emocionada y lista para preparar una extraordinaria celebración. Cada miembro de la familia tenía su tarea asignada para asegurarse de que todo saliera perfecto.
Molly Weasley, una señora pequeña de estatura pero de gran corazón, era la encargada de la comida. Sus habilidades culinarias eran legendarias y sabía que sus hijos siempre esperaban con ansias sus deliciosos platos. Bill y Charlie, los hijos mayores, estaban a cargo de arreglar el jardín para la ocasión. Aunque ya eran hombres casados y no vivían en el hogar paterno, siempre encontraban una excusa para regresar a la Madriguera y colaborar en las celebraciones familiares. Los gemelos Fred y George, conocidos por su tienda de bromas, traían la diversión y las risas con ellos, asegurándose de que la fiesta fuera inolvidable.
El Regreso de Harry
Mientras tanto, en París, Harry Potter se encontraba sentado en su escritorio cerca de la ventana de su apartamento, situado a unas pocas cuadras de la famosa Torre Eiffel. Una lechuza, en forma de una amenaza voladora, entró por la ventana abierta y le dio en la nuca. Harry sonrió al ver a Errol, la vieja lechuza de los Weasley, sabiendo que significaba noticias de sus amigos. Con emoción, tomó la carta y la leyó rápidamente. La invitación de los Weasley le alegró el día y le hizo sentir una profunda nostalgia por los momentos felices que había pasado en la Madriguera.
La vida en París se había vuelto aburrida para Harry. Aunque estaba de novio con Cho Chang, la relación no tenía el mismo ardor del principio. Cho prefería las compras y las salidas nocturnas, actividades que Harry no disfrutaba. La carta de Ron le ofrecía una excusa perfecta para escapar de su monotonía y regresar al lugar donde se sentía realmente feliz. Sin perder tiempo, Harry respondió a la carta aceptando la invitación y comenzó a preparar su bolso.
Cuando Cho llegó al apartamento, Harry le explicó su plan de visitar la Madriguera. Aunque intentó incluirla en la invitación, Cho mostró poco interés y prefirió quedarse en París. Harry, decidido a no dejar que nada lo detuviera, terminó de empacar y se despidió de Cho, prometiendo regresar pronto. Su emoción crecía a medida que pensaba en reunirse con sus amigos y celebrar con ellos.
Preparativos en la Madriguera
En la Madriguera, Ginny se despertó con los primeros rayos de sol. Al asomarse a la ventana, vio a sus hermanos trabajando en el jardín y sonrió. Bill, su hermano mayor, la saludó con una exagerada reverencia, informándole que estaban preparando una fiesta en su honor. Ginny, emocionada por la sorpresa, se vistió rápidamente y se unió a sus hermanos en el jardín.
Los Weasley trabajaban juntos, cada uno aportando su granito de arena para que la celebración fuera un éxito. Molly, desde la cocina, dirigía a todos con una mezcla de amor y firmeza, asegurándose de que todo estuviera en su lugar. Los gemelos, con su característico sentido del humor, hacían reír a todos mientras decoraban el jardín con luces y banderines.
Ginny, aunque intentaba ayudar, se encontraba constantemente rodeada de sus hermanos, quienes la mimaban y la hacían sentir especial. A pesar de las bromas y las risas, todos estaban profundamente orgullosos de ella y querían que su graduación fuera un evento memorable.
La Llegada de Harry
Harry llegó a la Madriguera a media mañana, su corazón latiendo con fuerza al ver la casa que siempre había considerado su segundo hogar. Al entrar, fue recibido con abrazos y risas. Ron, Hermione, y el resto de los Weasley estaban felices de verlo. Ginny, con una sonrisa radiante, corrió a abrazarlo, y Harry sintió una profunda calidez al estar rodeado de personas que lo querían incondicionalmente.
La celebración fue todo lo que Harry había esperado y más. La comida de Molly era exquisita, y el jardín estaba bellamente decorado. Los Weasley compartieron historias, rieron y disfrutaron de la compañía mutua. Harry se sintió en paz, rodeado de amigos y familia, y por un momento, todas sus preocupaciones se desvanecieron.
Reflexiones y Nuevas Decisiones
A medida que avanzaba la noche, Harry se encontró reflexionando sobre su vida y su relación con Cho. La distancia entre ellos parecía insalvable, y la diferencia en sus intereses y prioridades se hacía cada vez más evidente. En contraste, la calidez y la alegría que sentía en la Madriguera le recordaron lo que realmente importaba en la vida: el amor, la amistad y la familia.
Al final de la noche, mientras todos se despedían y se preparaban para dormir, Harry tomó una decisión. Necesitaba ser honesto con Cho y consigo mismo. No podía seguir en una relación que no le hacía feliz. La vida era demasiado corta para c