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SI PUDIERA TE DIRIA QUE TE QUIERO

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los opuestos se atraen
heredero/heredera
drama
misterio
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Descripción

El sol del verano se asomaba lentamente por el horizonte, anunciando un día especial en la Madriguera, el hogar de la familia Weasley. A pesar de que cualquier motivo era perfecto para organizar una celebración, esta vez era un evento realmente importante: la graduación de Ginny Weasley de Hogwarts. Toda la familia estaba emocionada y lista para preparar una extraordinaria celebración. Cada m*****o de la familia tenía su tarea asignada para asegurarse de que todo saliera perfecto.

Molly Weasley, una señora pequeña de estatura pero de gran corazón, era la encargada de la comida. Sus habilidades culinarias eran legendarias y sabía que sus hijos siempre esperaban con ansias sus deliciosos platos. Bill y Charlie, los hijos mayores, estaban a cargo de arreglar el jardín para la ocasión. Aunque ya eran hombres casados y no vivían en el hogar paterno, siempre encontraban una excusa para regresar a la Madriguera y colaborar en las celebraciones familiares. Los gemelos Fred y George, conocidos por su tienda de bromas, traían la diversión y las risas con ellos, asegurándose de que la fiesta fuera inolvidable.

El Regreso de Harry

Mientras tanto, en París, Harry Potter se encontraba sentado en su escritorio cerca de la ventana de su apartamento, situado a unas pocas cuadras de la famosa Torre Eiffel. Una lechuza, en forma de una amenaza voladora, entró por la ventana abierta y le dio en la nuca. Harry sonrió al ver a Errol, la vieja lechuza de los Weasley, sabiendo que significaba noticias de sus amigos. Con emoción, tomó la carta y la leyó rápidamente. La invitación de los Weasley le alegró el día y le hizo sentir una profunda nostalgia por los momentos felices que había pasado en la Madriguera.

La vida en París se había vuelto aburrida para Harry. Aunque estaba de novio con Cho Chang, la relación no tenía el mismo ardor del principio. Cho prefería las compras y las salidas nocturnas, actividades que Harry no disfrutaba. La carta de Ron le ofrecía una excusa perfecta para escapar de su monotonía y regresar al lugar donde se sentía realmente feliz. Sin perder tiempo, Harry respondió a la carta aceptando la invitación y comenzó a preparar su bolso.

Cuando Cho llegó al apartamento, Harry le explicó su plan de visitar la Madriguera. Aunque intentó incluirla en la invitación, Cho mostró poco interés y prefirió quedarse en París. Harry, decidido a no dejar que nada lo detuviera, terminó de empacar y se despidió de Cho, prometiendo regresar pronto. Su emoción crecía a medida que pensaba en reunirse con sus amigos y celebrar con ellos.

Preparativos en la Madriguera

En la Madriguera, Ginny se despertó con los primeros rayos de sol. Al asomarse a la ventana, vio a sus hermanos trabajando en el jardín y sonrió. Bill, su hermano mayor, la saludó con una exagerada reverencia, informándole que estaban preparando una fiesta en su honor. Ginny, emocionada por la sorpresa, se vistió rápidamente y se unió a sus hermanos en el jardín.

Los Weasley trabajaban juntos, cada uno aportando su granito de arena para que la celebración fuera un éxito. Molly, desde la cocina, dirigía a todos con una mezcla de amor y firmeza, asegurándose de que todo estuviera en su lugar. Los gemelos, con su característico sentido del humor, hacían reír a todos mientras decoraban el jardín con luces y banderines.

Ginny, aunque intentaba ayudar, se encontraba constantemente rodeada de sus hermanos, quienes la mimaban y la hacían sentir especial. A pesar de las bromas y las risas, todos estaban profundamente orgullosos de ella y querían que su graduación fuera un evento memorable.

La Llegada de Harry

Harry llegó a la Madriguera a media mañana, su corazón latiendo con fuerza al ver la casa que siempre había considerado su segundo hogar. Al entrar, fue recibido con abrazos y risas. Ron, Hermione, y el resto de los Weasley estaban felices de verlo. Ginny, con una sonrisa radiante, corrió a abrazarlo, y Harry sintió una profunda calidez al estar rodeado de personas que lo querían incondicionalmente.

La celebración fue todo lo que Harry había esperado y más. La comida de Molly era exquisita, y el jardín estaba bellamente decorado. Los Weasley compartieron historias, rieron y disfrutaron de la compañía mutua. Harry se sintió en paz, rodeado de amigos y familia, y por un momento, todas sus preocupaciones se desvanecieron.

Reflexiones y Nuevas Decisiones

A medida que avanzaba la noche, Harry se encontró reflexionando sobre su vida y su relación con Cho. La distancia entre ellos parecía insalvable, y la diferencia en sus intereses y prioridades se hacía cada vez más evidente. En contraste, la calidez y la alegría que sentía en la Madriguera le recordaron lo que realmente importaba en la vida: el amor, la amistad y la familia.

Al final de la noche, mientras todos se despedían y se preparaban para dormir, Harry tomó una decisión. Necesitaba ser honesto con Cho y consigo mismo. No podía seguir en una relación que no le hacía feliz. La vida era demasiado corta para c

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Capítulo 1 Querida familia
EL cálido sol de verano dejaba ver sus brillantes rayos, a hora temprana a través de la ventana de la cocina. Lentamente los moradores de la Madriguera, se levantaban para empezar otra agotadora, pero alegre jornada en familia. Especialmente hoy, era un día era especial para ellos, y como tal, toda la familia prepararía una extraordinaria celebración. Si bien, no necesitaban una razón especial para festejar porque cualquier motivo era perfecto para organizar un almuerzo o cena juntos, el motivo que los unía en esta ocasión era el más importante, al menos para todos los varones Weasley. Eran una familia muy unida y feliz, y como tal, a la hora de los festejos cada uno tenía su tarea asignada. La madre, Molly Weasley una señora pequeña de estatura, algo regordeta, pero muy alegre era encargada de la comida. Sus hijos mayores, Bill y Charlie, tenían a cargo el arreglo del jardín para la ocasión. Aunque ya eran hombres casados los dos hermanos mayores, y no vivían en el hogar paterno, siempre llegaban para colaborar, o como decían sus hermanos, siempre buscaban una excusa, para llegarse a la madriguera. Fred y George, los gemelos, eran quienes traían la diversión de su gran y exitosa tienda de bromas "Sortilegios Weasley". El patriarca de la familia, Arthur Weasley no tenía tiempo para ayudarlos, ya que su trabajo en el ministerio de magia, le ocupaba mucho tiempo últimamente. De Percy solo sabían que estaba bien, viviendo en Londres con su novia, a la cual no conocían, y aunque las asperezas se habían limado desde hace bastante tiempo, él casi nunca compartía algo con su familia. Ron, el menor de los varones, tampoco ayudaba en la misión, pues tenía demasiadas cosas en qué ocuparse. Su distracción principal, era sin lugar a dudas, su novia de la escuela, Hermione Granger, que lo hacía perderse por días. También ayudaba a los gemelos en la tienda de bromas, y finalmente pero no por eso menos importante, la escuela de aurores. Había logrado a duras penas entrar y como era su más ansiado sueño, no podía bajar los brazos. La más pequeña de la familia, Ginny había terminado recientemente sus estudios en el colegio Hogwarts de Magia y hechicería. Ya no era la pequeña y delgada pelirroja de la infancia. Había crecido demasiado. Tenía una larga cabellera de fuego y las pecas de la infancia casi habían desaparecido. Sus ojos castaños, eran su mayor encanto. Los Weasley eran una familia especial, y teniendo la necesidad de festejar algo, decidieron que Ginny, y su graduación, eran justo el motivo que necesitaban. Claro que también formaba parte de la familia el amigo inseparable de Ron, Harry Potter, el famoso niño que sobrevivió. Harry al igual que Ron, había entrado a la escuela de aurores, pero a diferencia de este, los estudios le fueron bastante más fáciles. Y aunque hubiera sido muy bueno hacer su carrera en Inglaterra, la fama ganada por vencer a Voldemort, le estaban haciendo la vida imposible. Cada vez que abría la puerta de su departamento para ir a estudiar, el flash de una cámara lo cegaba, y no podía ni ir a comprar un bollo a la panadería, sin que al día siguiente todo el mundo mágico supiera cuales eran sus bollos favoritos. Así que, asqueado por tanta exposición, y aun doliéndole separarse de la que consideraba su familia, decidió irse a estudiar al extranjero, mas precisamente a Francia. El curso allí era de solo un año, así que lo pasó sin mayores sobresaltos y ahora, solo estaba haciendo un curso de especialización en transformaciones. Hacia un tiempo que él, no veía a su "querida familia". Harry se encontraba, a horas del anochecer, sentado en su escritorio cerca de la ventana, de su apartamento situado a unas pocas cuadras de la tan famosa torre Eiffel, cuando una amenaza, en forma de lechuza entró por la ventana abierta y le dio en la nuca. Sonrió... no solo por la sorpresa de encontrarse con Errol, la vieja lechuza de los Weasley, sino que la presencia de ese pobre animalejo, significaban noticias de sus amigos. Harry sin perder un segundo más y ansioso por leer la carta, se agachó donde el animal había caído y tomó a Errol de las patas, para llevarla hasta donde estaba su blanca lechuza Hedwig. Le dio un poco de agua y la dejó descansar. Con alegría tomó la carta de la pata y se sentó nuevamente en su escritorio para leerla. Desde que saliera de Inglaterra, su vida se había tornado realmente aburrida. Si bien estaba de novio, la mujer a su lado no podía lograr mas que sacarle una sonrisa forzada, que salía de su boca para no hacerla sentir mal. Había luchado tanto por conquistar a su enamorada de la adolescencia, Cho Chang, que ahora que estaba a su lado, el noviazgo ya no tenía el mismo ardor del principio. Pero no podía dejarla solo porque ella no tenía el mismo sentido de la diversión que él. Para su hermosa Cho, la idea de diversión era salir de compras y por las noches recorrer los clubes, pubs y cuanto lugar para bailar hubiera. Cosas que lamentablemente para ella, Harry aborrecía. Abrió la carta rápidamente. Cualquier cosa que viniera de la madriguera le cambiaba el humor. "Querido Harry: Espero que te encuentres bien cuando llegue esta carta. Por favor cuida a Errol, tu sabes esta en las últimas. Hermione no suelta a Pig, y por eso no tuve otra opción que mandarlo a él... (Harry sonrió, Ron estaba perdido). ¿Qué tal todo por ahí? ¿Bien? Al menos todos deseamos que tus estudios y tu trabajo estén algo liberados. Yo estoy ya en casa. Ya falta poco para que me digas colega (jaja). Bien, me dejo de estupideces, y voy al grano. La razón de esta carta es simplemente invitarte a pasar por la madriguera, pues habrá una fiesta. No se si aun la enana te lo ha comentado, pero por las dudas me le adelanto y le arruino el pastel. Ginny acaba de terminar sus estudios en Hogwarts, y esa es razón suficiente para que papá festeje (ya no tendrá que pagar la matrícula), y lo otro que quería comentarte es que, si puedes Hermione y yo pasaremos las vacaciones en la casa de verano de sus padres. Ginny vendrá con nosotros hasta que decida que es lo que va a hacer con su futuro. Anda Harry llégaste por aquí, seguro la vida allí te aburre, y trae a Cho. Si aceptas manda a Hedwig con la respuesta, no creo que Errol aguante. Mamá te manda saludos, y Ginny me da lata para que escriba que extraña a su hermano postizo. Nos vemos Ron." Guardó la carta, y sonrió. Realmente los extrañaba. La sonrisa al saber las nuevas se transformó en una mueca de frustración... no había mas nada en el mundo que quisiera en ese momento que volver a la casa en donde pasó los momentos más felices de su vida, y llevar a su novia, para contarle cada una de las travesuras que hicieron en cada rincón de la madriguera, como la vez que tiraron a Hermione al pantano cerca del huerto, y saliera toda llena de barro y con una rana en su asqueroso cabello chorreante de algas. Pero sabía que Cho no simpatizaba mucho con los Weasley. La mueca, volvió a ser una hermosa sonrisa. Si cho no quería ir, no le importaba... Nada iba a detenerlo, ni hacerle cambiar de opinión. Tomó un pergamino y escribió la respuesta. Llamó a Hedwig y ató la contestación a la pata. - Bonita...Quédate en la madriguera, Ginny va a cuidar de ti... yo iré pronto – la lechuza batió las alas y salió por la ventana- Tu Errol, vendrás en la jaula de Hedwig, no me perdonaría que parecieras en el camino – Errol solo lo miró, no tenía fuerzas para nada. Errol solo lo miró, no tenía fuerzas para nada. Harry se fue a su habitación y preparó un bolso. No puso demasiada ropa. Cuando estaba cerrándolo escuchó la puerta de entrada. Y a los pocos minutos, la curvilínea figura de Cho Chang entró por la puerta. Sonriendo se acercó hacia su novio y sin más, lo atrapó entre sus brazos y le dio un sugerente beso a Harry, que lo hizo suspirar... Se separó de él con una sonrisa lobuna, pero luego desconcertada miro el bolso. - Hola, hermosa... - dijo Harry, con ganas de seguir besándola. Pero Cho, se separó rápidamente y señaló el bolso. - ¿Y eso, amor? – preguntó. - Ah... - carraspeó – bueno, recibí carta de Ron... – la muchacha lo miró frunciendo los labios. – me invitaron a pasar unos días en la madriguera. - Ah... – solo dijo. Él la miró. - A ti también te invitaron, – Ella se alejó hacia el armario y sacando las prendas de vestir de las bolsas se dedicó a acomodar lo que había comprado en el centro comercial, como dándole a entender a Harry que el tema no le interesaba en absoluto. Cho... - dijo Harry – Ginny terminó los estudios de Hogwarts y quieren hacerle un agasajo... nos invitaron a los dos... y... - Cho lo interrumpió. - Discúlpame con ellos amor, pero... pero... – tartamudeó buscando una excusa – pero sabes tengo tantas cosas que hacer que no podré... - Si, ya sé... – dijo Harry resignado. Hiciera lo que hiciera jamás iba a poder cambiar la realidad, Cho no quería y mucho menos soportaba a los Weasley, los encontraba demasiado pobres e insulsos. Suspiró, preguntándose por qué la aguantaba. De seguro era únicamente porque la amaba.- Por eso, y aunque me duela que no vayas, decidí ir solo. – ella lo miró sorprendida, Harry nunca era tan directo. - No tengo nada que hacer aquí... mis estudios terminaron, y la verdad es que estoy demasiado aburrido... - dijo encogiéndose de hombros. Cho dejó las prendas finas en una butaca, se acercó demasiado sugerente, y le dio un beso apasionado. - Si te quedaras... - Harry suspiró. Esta vez no iba a hacer lo que ella quisiera. No se iba a alejar de su familia. Le quitó los brazos de alrededor de su cuello y guardó unas cosas más en el bolso. - Ya escribí a Ron aceptando la invitación... aparte quiero ir, los extraño.- ella bufó molesta. - Esta bien vete, pero recuerda que te extrañaré apenas pases por esa chimenea.- Harry rió. - Solo serán tres días... eres exagerada, Cho – la atrajo nuevamente a sus brazos y la beso con dulzura.- Ron también me invitó a pasar las vacaciones en la casa de verano de Hermione... – ella lo miró intrigada. – Es casi una mansión en la playa, te encantará. - ¡Ahí si voy! – dijo contenta – oh, pero no tengo nada nuevo que ponerme, si vamos a salir... debo comprar trajes de baño, y todas esas cosas.- Harry bufó, "ya tenía que salir la compradora compulsiva", pensó - Bueno mientras haces la lista, yo me voy... – tomó el bolso, le dio otro beso y se encaminó a la puerta.

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