El día de su boda, Alex sonreía con emoción de tan solo pensar que en unas horas se casaría con el amor de su vida, Jenna Watson su eterno amor.
Sin embargo, nunca esperó que Jenna no se presentara en su boda, dejando a Alexander Valderrama parado en el altar durante horas, con la vaga esperanza de que llegaría en cualquier momento.
Pero ese momento, nunca llegó.
Estaba muy molesto y decepcionado, se dirigió a la barra de licores y se tomó tres copas de whisky seguidos, solo quería embriagarse hasta perder la conciencia.
Observó a los invitados de la boda que solo lo miraban con lástima y eso lo enfurecía aún más.
De pronto sus ojos cayeron sobre una chica de estatura media, con un trasero que conocía a la perfección y esa cintura que por un tiempo lo volvió completamente loco, llevaba puesto un vestido que se amoldaba perfectamente a su cuerpo, con un pequeño escote que hacía resaltar sus pequeños pero lindos senos.
Y es que esa chica se trataba de nada más y nada menos que Nicolle Cooper, la nieta de la señora de servicio.
Una idea pasó por su mente, y es que Jenna odiaba con su vida a Nicolle y sabía que se volvería completamente loca si se enteraba que se había casado con Nicolle el día de su boda.
Alex se tomó el poco whisky que quedaba en su copa y se dirigió hacia Nicolle con una sonrisa.
Estás me las pagas Jenna.