- Claro que no hijo, le preguntaba a Lucia por el trabajo – respondió el padre de Daniel - ¿Fue solo eso Lucia? - Si Daniel, ya me iba, otro día seguimos con esto, permiso señores Me fui de la mansión sin poder creer la insinuación del señor, aunque por un lado tenía razón si Daniel juega le puedo asegurar que yo también estoy jugando. Este hombre no me caía para nada bien después de lo que empezaba a descubrir y ni que hablar después de este comentario tan infeliz. Era Domingo y me encontraba en mi casa leyendo y releyendo los documentos que traje de la empresa. No tenían una explicación, era momento de dar un paso más y preguntarle a la persona que realmente sabe de esto, el padre de Daniel. Pero mi miedo es que él no hable y realmente tenga responsabilidad h

