El sonido de una canción retumbaba en mis membranas, hablaba sobre sentir el camino a través de la oscuridad, que era guiado por los latidos del corazón. Abrí mis ojos en el momento que decía “así que despiértame cuando todo haya terminado, cuando sea más sabio y viejo”. Un sueño, todo había sido un sueño. Apagué la alarma molesta, llena de tristeza al recordar que nada de eso había pasado. La canción aún seguía en mi cabeza recordándome que la línea entre la realidad y el sueño se había desvanecido por un momento, dejándome solo con el anhelo y la sensación de perdida. Dejándome con un vacío en mi pecho y las sombras de aquellos besos que fueron tan reales. En la mayoría de los sueños lo que en realidad muestra es aquello que en verdad deseamos con tanta fuerza, y lo sentimos tan real,

