Mi madre propuso un brindis, ni bien nos vio volviendo al jardín, las palabras de mi madre me conmovieron y por poco suelto unas lágrimas al frente de todos los invitados. — Sarah es la luz de mi vida, es mi sueño hecho realidad. Desde el primer momento que la tuve en mis brazos, supe que sería una mujer fuerte, capaz y lo ha venido demostrando con su esfuerzo por ser una buena hija, una buena madre y una gran empresaria, aunque muy testaruda y orgullosa eso no se puede negar. Es su esencia y no podía estar más orgullosa de ser su madre, su amiga y su apoyo incondicional. Estoy agradecida de tenerte de vuelta y gritar a los cuatro vientos, Sarah Doinel es mi hija. ¡Salud! —sonreí de oreja a oreja por las palabras de mi madre y rápidamente, entre todos tintineamos

