CAPÍTULO 21 Una vez más en camino rumbo a lo desconocido, dependiendo solamente de la suerte para construir un futuro sobre una nube. Hasta el momento no había podido conseguir mis objetivos, pero aún así me sentía muy bien, además contaba con la compañía de mi buen amigo Mauricio Restrefo, un fotógrafo frustrado, que perturbaba a las personas con su extraño habito de retratar absolutamente con su vieja cámara. Pero eso no le restaba gentileza y bondad a este excelente ser humano, sus consejos me sirvieron de mucho en esos momentos de melancolía extrema cuando sentía que ya no podía continuar. En ningún momento dejé de pensar en Virginia, en cada estación policíal a la que nos acercábamos, preguntaba por ella, para saber si alguien había sabido de ella, pero era inútil. Era cómo si nun

