Por la tarde sus amigas la vinieron a saludar. —Felicitaciones — dijo en un susurro Esther mientras las abrazaba con fuerza. Ya había dado el pésame por Don Domingo y recién hoy se enteraron del casamiento de su amiga. La excusa de porqué lo hicieron casi a escondidas se justificaba diciendo que era para no faltar el respeto al padre de la muchacha que siempre había soñado con que encontrara un buen hombre. Muchos supusieron que la partida del hombre tenía que ver con el alivio de saber que su hija ya estaba a buen resguardo. La misma Sofía también suponía aquello, después de todo Clara confesó que le contó aquello a su patrón y juraba que él había hecho una mueca similar a una sonrisa. Además bien sabía que su padre amaba a Vicente como a un hijo, por lo que no dudaba de su aceptación a

