Pasando apenas unos cuantos minutos, ve salir del tanatorio a Mario. El hombre se acerca a él y le dice: —Hablé con mi mujer, y viendo el berrinche de la niña creemos que no nos conoce y que, para ella Natasha es como su madre. —Me alegro que lo hayan comprendido —responde Adrián, resoplando un poco más tranquilo, sabe que Natasha lleva cuidando a esos niños desde que nacieron, no hay nadie mejor que ella para que los adopte mejor que ella. —Pero la llevaremos con nosotros a España, aunque nos tengamos que quedar unos días hasta que la pequeña nos conozca —comenta Mario, un poco más relajado pensando en su nieta. Don Adrián le mira, sonríe preocupado, y de muy mal humor responde: —Eso no va a ser así, la niña se quedará con nosotros y no hay más que hablar. Mario le mantiene l

